2999503-42660141.jpg

Los conocimientos formales en la cultura grecolatina y en la Edad Media

Es muy interesante recorrer la aparición de los conocimientos formales y las disciplinas que los hombres aprenden de generación en generación. La historia nos dice que materias que han llegado hasta nuestros días fueron definidas como tales nada menos que en el siglo I a.C. También resulta interesante constatar que los hombres nobles y libres se dedicaron durante muchos años al estudio de la lógica la retórica y la gramática. Reflexionar intelectualmente y argumentar, hablar publicamente y escribir era todo lo que tenían que hacer en sus vidas. No sé por qué pero, pensando en los políticos actuales, no parece que hayamos avanzado mucho.

En cuanto a los conocimientos formales, tanto de los griegos como de los romanos, fueron agrupados en el siglo I a. C. en nueve disciplinas: gramática, lógica, retórica, geometría, aritmética, astronomía, música, medicina y arquitectura. Más adelante, a principios del siglo V, la medicina y la arquitectura se separaron y constituyeron las dos primeras profesiones organizadas de forma diferente. En los siglos siguientes fue muy común dividir el resto de profesiones liberales en dos grupos: el “trivium” (gramática, lógica y retórica) y el “quadrivium” (geometría, aritmética, astronomía y música). Las cuatro últimas se descuidaron ampliamente hasta bien entrada la Edad Media.

Esto último, basado en parte en la idea de que el hombre noble y libre sólo debía dedicarse al primero de esos grupos, hizo que ni los griegos ni los romanos avanzaran excesivamente en la ciencia moderna, como la llamaremos posteriormente, y en la tecnología. La artesanía y los conocimientos relacionados con los productos de subsistencia y las herramientas necesarias para el transporte, la guerra y otras actividades (lo llamado techne, o techné, por los griegos), estuvieron en manos de los esclavos, primero, y de los artesanos, después.

El cristianismo tampoco hizo mucho por los conocimientos prácticos y por los científicos y obligó de hecho a interpretar el mundo tal como la Biblia y decía que el mundo era. El pensamiento sobre la naturaleza y sobre el hombre estuvo coartado por las creencias religiosas y esa puede ser la causa de que los conocimientos, especialmente los prácticos y los científicos, no avanzaran excesivamente en el largo periodo medieval europeo, aproximadamente desde el siglo V al XV. Comenzó con la caída del Imperio Romano de Occidente en 476 y terminó con la desaparición del Imperio Romano de Oriente en 1453.

En este largo periodo fueron los árabes los que hicieron grandes aportaciones en el terreno de los conocimientos de todo tipo incluyendo los tecnológicos. Crearon muchas escuelas y aparecieron muchos científicos, astrónomos, matemáticos, médicos y filósofos. Tradujeron a Aristóteles y a los griegos en general y difundieron su pensamiento. Construyeron infraestructuras muy diversas y avanzadas y trajeron a Occidente muchas innovaciones chinas y de otros pueblos orientales.

En conjunto la Edad Media europea se interpreta como un periodo de oscurantismo fuertemente dominado por las creencias religiosas y por los estudios teológicos. Si se analiza con detalle la historia europea las cosas no resultan ser exactamente así, ya que en los monasterios, en ciertas comunidades y alrededor de ciertos personajes, el pensamiento siguió vivo, determinadas ciencias florecieron y ciertos avances técnicos se abrieron camino.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

La Escolástica

Post siguiente

La vuelta periódica a los griegos

Deja tu comentario