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Los impulsos eléctricos de las células musculares: una breve referencia a la Electromiografía

Continuamos con este post haciendo referencia a tecnologías conocidas relacionadas con las células humanas. En este caso y en los siguientes prestamos atención a los impulsos eléctricos, no de las neuronas, tema al que ya nos hemos referido en los tres posts anteriores, sino de las células musculares. Es un tema distinto al de las neuronas pero similar y paralelo. Debe tratarse aquí porque los impulsos eléctricos de las células (neuronas y células musculares) y el electromagnetismo en general, constituyen fenémenos inusitadamente importantes en nuestro mundo. Es sorprendente cómo la materia orgánica se comunica con el mundo físico a través de ondas electromagnéticas.

Aunque la Electromiografía no puede considerase como algo relacionado con el cerebro nos referimos a ella en este blog por sus similaridades con la Electroencefalografía, a la que se ha dedicado varios de los posts anteriores, y por compartir con ella tecnologías relacionadas con la detección de los impulsos eléctricos generados por las células del hombre y de los animales vivos en general.

Insistimos en que no es la práctica médica relacionada con la Electromiografía lo que nos interesa en este blog. Ese es un tema para profesionales de la medicina que no podríamos tratar aquí con solvencia. Sólo nos interesa su dimensión tecnológica. Fundamentalmente el hecho de que en el interior de las células (incluidas las neuronas), se producen diferenciales de voltaje eléctrico con el exterior que en un momento determinado se trasforman en impulsos eléctricos que se trasmiten hacia el sistema nervioso. Dichos impulsos son en realidad ondas electromagnéticas de muy baja frecuencia y de muy corta duración.

En términos médicos la Electromiografía (EMG) es definida como “una técnica para la evaluación y registro de la actividad eléctrica producida por los “músculos esqueléticos” (1). Siendo estos últimos a su vez unos músculos estriados que están unidos al esqueleto y que son responsables de mantener la unión hueso-articulación y facilitar el movimiento. Se activan voluntariamente a través de los nervios y también involuntariamente como reacción a ciertos impulsos. Están formados en gran manera por dos proteínas fibrosas relacionadas con los fenómenos de contracción: la actina y la miosina.

Los médicos a través de un aparato o instrumento conocido como electromiógrafo construyen los electromiogramas los cuales proporcionan información sobre el funcionamiento normal o anormal de los nervios y de los músculos y permiten diagnosticar enfermedades de muy variado tipo. Son muchas, en efecto, las enfermedades que se pueden detectar con esta técnica pero con frecuencia se agrupan en neuropatías, enfermedades del empalme nervios-músculos y miopatías.

Se utilizan electrodos muy distintos a los empleados en Electroencefalografía y, de hecho, la EMG normal es más invasiva que aquella debido a que los electrodos se insertan intramuscularmente. Existe también el método superficial el cual se utiliza más bien para controlar la imagen general de la activación muscular.

Los potenciales eléctricos de las células musculares, en resumen, son detectados por los electromiógrafos y de su anormalidad y otras características se determinan posibles enfermedades.

Estos fenómenos eléctricos de las células animales vivas, descubiertos hace bastante tiempo y las técnicas que los manejan para aplicaciones útiles para el hombre, que llevan también tiempo entre nosotros y que se ven como una práctica normal de ciertos médicos, son realmente extraordinarios. Creemos que en el futuro se podrá sacar mucho más partido de ellos, como muestran algunas de las actividades de investigación que se llevan a cabo en la actualidad en laboratorios de todo el mundo.

Para este blog lo impresionante es, como ya se ha dicho, la forma en que la materia orgánica se interrelaciona con el mundo físico. Es en esa conexión en la que se abren enormes posibilidades a medida que la tecnología digital y otras tecnologías evolucionan. No resulta muy difícil adelantar, por ejemplo, que lo que hoy es una práctica especial realizada por un médico neurólogo en una sala médica pueda hacerse a distancia, algo ya en marcha en muchas otras prácticas médicas. Tampoco resulta muy complicado pensar en la actuación a distancia del cerebro y de los músculos humanos. La posibilidad, por otra parte, de pequeños artilugios conectados o insertados al hombre para extender y ampliar lo que su cerebro o sus músculos pueden hacer, es alta a no muy largo plazo.
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(1) Tanto en el link activado como en manuales diversos de neurología se utiliza la misma definición

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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