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Los orígenes de la Prospectiva

Aprovechando una efeméride importante, y sobre todo entrañable, he hecho una breve incursión a los comienzos históricos de la actividad que llamamos Prospectiva. Ha sido un ejercicio agradable porque me ha llevado muchos años atrás cuando iniciaba mis primeros pasos en este terreno de actividad profesional. Unos pasos muy sólidos y muy bien planificados, por cierto, que entre otras cosas me llevaron dos años y medio a los Estados Unidos. Estudié y trabajé allí con los prospectivistas y gurús de la Planificación Estratégica más destacados del mundo. Más adelante visité en varias ocasiones los centros más importantes dedicados a estas actividades de los países más avanzados y más activos en estos temas, una de ellas, por cierto, dando literalmente la vuelta al mundo. He mantenido desde entonces estrechas relaciones con muchos expertos, los cuales, ¡ay!, se han hecho o se están haciendo ya mayores, como yo mismo. Comenzamos en este post ese retorno al “pasado del futuro”

El hombre vive, siente, decide y actúa en una imaginaria y delgada línea que marca el transcurso del tiempo. El momento anterior al que vivimos ha pasado ya y no volverá nunca y el posterior está todavía por llegar y no existe. Una mala decisión puede tomarse en un segundo o en menos y ser irreversible, al igual que la ocurrencia de una catástrofe, la aparición en nosotros de un sentimiento o una emoción y el paso fugaz de una idea por nuestra mente. Somos en ese sentido prisioneros del tiempo presente ya que no podemos salir de él. La vida es la integral de esa línea al moverse, es decir, el barrido de esa imperceptible frontera entre el pasado que no vuelve y el presente que no llega. A veces tenemos un día completo de felicidad y en un número de horas determinado podemos hacer una obra que perdure, pero todo queda encapsulado en plazos de tiempo concretos que no retornan (1).

El hombre posee, sin embargo, un órgano poderoso que le permite volver al pasado más lejano y adentrarse en el futuro más distante; es su cerebro, o mejor dicho, su mente. Son vueltas al pasado o viajes al futuro, intelectuales, imaginarios, mentales, pero en ellos se pueden emplear todos los recursos de nuestro cerebro, especialmente en cuanto a interpretar lo ocurrido y en cuanto a describir lo que está por ocurrir.

La mente puede ser enfocada a voluntad de su propietario en reflexionar sobre el presente, en realizar una retrospectiva del pasado o en llevar a cabo una prospectiva del futuro. Para la mente es todo lo mismo y en todos esos lugares puede encontrase a gusto en términos de saber, encontrar explicaciones y comprender, aunque es cierto que en el primero y en el segundo de esos lugares virtuales no tiene el apoyo de otros instrumentos del conocimiento como son en el hombre sus cinco sentidos (ver, oír, oler, gustar y tocar). No tiene tampoco la posibilidad de medir, experimentar y demostrar.

Una síntesis inicial sobre la Prospectiva

De esta breve introducción al tema de la Prospectiva podemos sacar varias conclusiones:

a).- Pensar sobre el futuro es posible al igual que lo es pensar sobre el pasado.

b).- Se trata de “pensar”, es decir, de una actividad intelectual que tiene lugar en el interior de la mente humana y que puede llevarse a cabo desde la sala de estar de cada uno y sin instrumentos externos especiales, otros que los libros, la información y la labor previa de otros pensadores.

c).- Prospectiva es una palabra inventada en un momento determinado de la historia de Occidente como contraposición a la palabra existente previamente, Retrospectiva. Esta última ha significado siempre, según el Diccionario de la Lengua Española, mirar hacia atrás, y la primera debe ser interpretada, en consecuencia, como mirar hacia delante.

d).- La actividad de pensar cuando su objetivo es emitir un juicio sobre lo pensado y describirlo, suele estar unida a la idea de conjetura. Conjeturar sobre el futuro, sobre cómo serán las cosas, sobre el mundo en que viviremos, sobre su economía, su sociedad, su tecnología y otras dimensiones, basándonos para ello en indicios, tendencias y otros aspectos de la realidad, es la mejor interpretación del significado y contenido de la Prospectiva. La Prospectiva es el “Arte de la Conjetura”.

e).- De lo dicho no se deduce todavía nada en relación con otros componentes de la Prospectiva tales como la predicción, la formulación de objetivos, la descripción de escenarios alternativos, el juego entre lo que existe y lo que queremos conseguir y las estrategias necesarias para ello, elementos, todos ellos, añadidos a la práctica de la Prospectiva como actividad, digamos que profesional, en nuestra sociedad actual.

f).- Sí se puede aventurar que todo lo que se piense, se conjeture y se describa, tanto sobre el pasado como sobre el futuro, sólo puede ser utilizado en el presente, es decir, no hay tal cosa como ser “futuristas”, si ello significa “vivir en el futuro”, todo somos “presentistas”, es decir, sólo podemos vivir, sentir, actuar y decidir, como hemos dicho, en el presente. Al presente, por supuesto, es adonde vuelven nuestros “paseos” por el pasado y por el futuro. En realidad nunca salen del presente y nunca tienen utilidad alguna fuera de él.

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(1) A menos, claro, que no inventemos la máquina del tiempo, posibilidad que los prospectivistas no descartamos.

(Continúa en el siguiente post)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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