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Los planteamientos radicales de la Economía Austríaca

Hay algo que sorprende en la Escuela de Economía Austriaca. Se trata de la lógica y validez de sus explicaciones y análisis en contraposición con sus propuestas de actuación, que son en la mayoría de los casos bastante radicales. Comenzamos en este post haciendo referencia a este hecho y dando ejemplos de ello. Posteriormente nos detenemos en aportaciones diversas de los austríacos como sus clarividentes interpretaciones de las crisis financieras y la destacadísima labor realizada en relación con la teoría del capital y el interés, debida en gran manera a Eugen von Böhm-Bawerk.

(Continuación del post anterior)

No es extraño, a la vista de estas diferencias entre el mundo real y el que preconizan los austríacos que estos últimos sean considerados como anarcocapitalistas. Von Mises y Hayek fueron tratados en vida como “pájaros raros”, siempre clamando en el desierto, aunque desde el punto de vista teórico sean dos cumbres del pensamiento económico, autores de destacadísimos libros y con ideas muy originales aunque algo extremas y radicales. Sus seguidores se mantienen en esa línea y uno se queda impresionado al leer las propuestas de política económica para resolver la crisis actual que hizo un economista tan cualificado como el español Jesús Huerta de Soto en su artículo de 2011 “Economic Recessions, Banking Reform and the Future of Capitalism” (1).

Tres son las medidas que considera necesarias:

1. 100 % de reservas de los depósitos y equivalentes de los bancos.
2. Supresión de los bancos centrales.
3. Privatización de la emisión de moneda.

Puede que tenga razón pero tendrá que acudir al Espíritu Santo para que alguien le haga caso y, sobre todo, para poder ponerlas en práctica. Es, por otra parte, lo que ya habían dicho von Mises y Hayek en su momento.

Pero los austríacos dicen muchas cosas más, algunas de ellas relacionadas con los ciclos económicos y la aparición periódica de burbujas financieras. Explican éstas como consecuencia de la expansión artificial del crédito deducida de unos coeficientes de caja bajos, de la contabilización irregular de los créditos, es decir, de hacer del crédito un simple asiento contable en el activo y en el pasivo, y del hecho de no estar dichos créditos basados en el ahorro.

Es probable que esta parte de sus explicaciones teóricas sea la responsable del interés actual por la Economía Austríaca ya que a los ciclos económicos y a las crisis financieras les han dedicado mucha atención y han hecho análisis muy válidos sobre ellos. La crisis de nuestros días, como ellos dicen, es una crisis financiera causada por los bancos, por su elevado apalancamiento, por su negligencia en la medida del riesgo y por sus facilidades en la concesión de créditos. Amén, claro está, y a esto se refieren menos los austríacos, de los instrumentos de “destrucción masiva” introducidos en los mercados financieros en los últimos tiempos, de las prácticas trasgresoras e ilegales que utilizan bancos e instituciones financieras diversas y de los fallos sin cuento de las agencias reguladoras.

La crisis financiera actual trasciende sin embargo las explicaciones de los economistas austríacos y su solución es más difícil de lo que ellos suponen. Sencillamente porque hemos creado una economía financiera artificial que es como una nueva ola de innovaciones. Es decir, hemos hecho de la economía financiera un instrumento de crecimiento y de creación de empleo igual que lo fue en su momento la industria del automóvil, la industria eléctrica, la industria del transporte aéreo, la radiodifusión, la televisión y otras olas de innovación tecnológica del pasado.

Históricamente y de la mano de uno de los economistas austríacos más notables, Eugen von Böhm-Bawerk, han hecho también importantes aportaciones a la teoría del capital y el interés, señalando y analizando las diversas etapas de los procesos productivos y cómo el “dinero virtual” – como lo llama Huerta de Soto en el artículo mencionado anteriormente — creado por los bancos, distorsiona y corrompe el comportamiento de los agentes económicos, principalmente el de los empresarios, haciéndolos invertir en el lugar en que no hay demanda.

(Continúa en el post siguiente)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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