3493762-50304511.jpg

Medicina en la Grecia Clásica. Hipócrates.

Hipócrates, padre de la medicina para muchos, es un personaje griego, médico profesional y profesor de medicina durante toda su vida, que hizo grandes aportaciones en la época dorada de Grecia en la que le tocó vivir, el siglo de Pericles (V a. C.) para más señas. Su labor y la de su escuela, formada por innumerables alumnos y seguidores, se recogió en el “Corpus” que lleva su nombre y constituyó durante siglos para árabes y cristianos una fuente sólida de conocimientos. Para el objetivo general de este blog la obra de Hipócrates es de suma importancia ya que constituye uno de los primeros esfuerzos de unión de la especulación mental con la realidad física en la que basamos el surgimiento de la ciencia moderna y de la racionalidad científico-tecnológica de nuestro mundo actual.

(Es continuación del post anterior)

Es cierto que según su doctrina el cuerpo tiene la capacidad intrínseca de sanarse y de cuidarse por lo que la terapia hipocrática se esforzaba en facilitar ese proceso natural atendiendo en primer lugar a lo inmovilidad y al reposo. La limpieza y la esterilidad fueron muy preconizadas por esta escuela, así como el uso de linimentos balsámicos.

Entre muchas otras cosas se considera a Hipócrates el precursor de la dietética siendo destacable, a pesar de sus errores, que aconsejara el consumo de legumbres y frutas. Lo más importante al respecto es la labor ingente que realizó en relación con el papel de alimentos muy diversos y la necesidad de cambiar de alimentación según el tiempo atmosférico y según el clima.

Descubrió este gran personaje muchas enfermedades, las describió y las clasificó y en su Corpus se describen muchas aplicaciones de la escisión, y otras técnicas más cercanas a lo que hoy se hace quirúrgicamente.

Por encima de todo, Hipócrates y sus seguidores prestaron mucha atención a la medicina como profesión. En sus escritos se tratan temas como la necesidad de que los médicos sean honestos, vayan siempre aseados y sean amables y comprensivos. Hay muchas recomendaciones para hacer con precisión la labor de diagnóstico, incluyendo importantes aspectos de investigación clínica que se extienden a las condiciones medioambientales y familiares de los pacientes y a otros componentes de su entorno.

Y no se puede dejar de citar el famoso “Juramento Hipocrático” que sigue totalmente vivo en nuestros días. Se trata de un juramento público que debían hacer los médicos antes de iniciar su vida profesional y que estaba y está lleno de consideraciones éticas para orientar la práctica de la profesión y de responsabilidades y compromisos.

Resulta impresionante leer y hablar sobre estos temas ya que nos parece que hablamos de asuntos actuales. Es verdad que son descripciones hechas desde el presente y con el leguaje actual, pero para lo que se pretende en este blog la medicina griega de la época clásica muestra ya características de una verdadera ciencia. Se dan en ella el abandono de la mística, la investigación de la naturaleza física de nuestros cuerpos, la búsqueda de las causas reales de las enfermedades, la investigación empírica, el establecimiento de leyes y normas, la recogida y acumulación de conocimientos y su preparación para ser enseñados a otros y extender su uso.

Es verdad que se nota una gran ignorancia sobre nuestro mundo y que junto a grandes avances en cuestiones prácticas aparece la especulación mental excesiva y el racionalismo que busca la verdad exclusivamente en el interior de la mente. De ello surge, en el caso concreto de Hipócrates, explicaciones hoy consideradas erróneas como la Teoría de los Cuatro Humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema) y la explicación de la enfermedad como desequilibrio y mezcla de los mismos.

También, en cualquier caso, se confirma nuestra hipótesis general de que la ciencia moderna surgirá más adelante en el tiempo cuando los hombres perfeccionen su racionalidad, se adentren en el empirismo, profundicen en el conocimiento de la naturaleza y creen herramientas y artefactos diversos.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Deja tu comentario