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Newton, Halley y Flamsteed

Newton se había hecho bastante popular entre los científicos de Inglaterra, muchos de ellos miembros de la Royal Society, desde muy pronto en su vida. No debemos olvidar que a sus 27 años, en 1669, fue nombrado profesor Lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge. Sus trabajos sobre matemática, óptica y astronomía eran conocidos y crearon debates y controversias. En la madurez de su vida, hacia los 45 años, se consagró como gran científico y descubridor de fenómenos naturales y de su funcionamiento al dar a conocer las leyes básicas por las que el mundo se gobernaba. En su libro “The Principia”, publicado por primera vez en 1687, formuló las leyes de la mecánica (primera, la de la inercia; segunda, la de las fuerzas y los movimientos; y tercera, la de acción y reacción) y fundamentalmente la Ley de la Gravitación Universal. En este post se resume esa época gloriosa de su vida.

Con Edmond Halley (1656 – 1742) y John Flamsteed: (1646 – 1719), dos astrónomos ingleses que fueron los dos “Astrónomos Reales” y responsables del Observatorio de Greenwich, las relaciones fueron más cordiales y beneficiosas. Flamsteed puso la primera piedra de dicho Observatorio en el verano de 1675 y fue su director hasta su muerte. Lo sucedió en este puesto el mismo Halley en 1720. Ambos tuvieron importantes relaciones científicas con Newton, achacándose a este último el impulso necesario para la publicación en 1687 del famoso libro de Newton, “The Principia”.

Newton colaboró estrechamente con Halley pero ambos se enfrentaron en algún momento a Flamsteed. Durante más de cuarenta años este destacado astrónomo, que había hecho notables descubrimientos y aportaciones, acumuló un importante catálogo de observaciones sobre las estrellas que mantenía oculto y bien guardado al no considerarlas suficientemente verificadas. Newton le había presionado mucho para que las publicara y siendo ya presidente de la Royal Society, en 1712, él y Halley, se hicieron con una copia de dichas observaciones y las publicaron sin autorización. La razón que dieron es que las consideraban fundamentales para el avance de la ciencia.

Eran los años en los que se difundió la destacada obra de Newton sobre la gravedad. La relación inversa de esta fuerza con el cuadrado de la distancia entre dos cuerpos celestes era un tema debatido en los círculos científicos, y particularmente en la Royal Society, desde los últimos años de la década de los 1660 (1). No se debe olvidar al respecto que Newton trabajó en ello entre 1665 y 1666. Robert Hooke (1635 – 1703) en particular, decía en los años posteriores (1680 o así) que la idea era suya e informó a Halley en algún momento de que disponía de los cálculos matemáticos adecuados. Christopher Wren (1632 – 1723), famoso arquitecto y científico, miembro también en aquellos años de la Royal Society, decía asimismo que había ideado la ley inversa del cuadrado de la distancia varios años antes que Hooke. Y el mismo Halley había averiguado una relación entre la ley inversa del cuadrado y la ley de los periodos de Kepler (2).

En 1681 hubo un cometa espectacular que permitió observaciones muy importantes de algunos de estos personajes, especialmente de Halley, quien se interesó en calcular cuándo el cometa volvería a ser visto otra vez en el futuro (3). Conocedor de algunos escritos de Newton sobre la trayectoria de los planetas y consciente de la importancia científica de este autor, lo visitó en Cambridge en el verano de 1684. Le planteó el problema que le preocupaba en cuanto al cometa y le preguntó abiertamente sobre la curva que describiría en su recorrido. Su sorpresa fue grande cuando Newton le dijo que la órbita sería elíptica y le indicó que él la había calculado ya. Se dio cuenta entonces de que todo estaba en un libro por publicar que resultó ser “The Principia”. Se empeñó entonces en que tal libro se publicara, hizo que la Royal Society se implicara en su edición y él pagó todos los gastos. El libro fue publicado por primera vez en 1687 y se hizo, como se sabe, en latín. Su versión en lengua inglesa no apareció hasta 1729, dos años después de la muerte de Newton, en versión traducida de Andrew Motte.
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(1) La ley de gravitación aplicada a la fuerza de atracción entre la Tierra y la Luna, por ejemplo, dice que tal fuerza es igual al producto de la masas de ambos cuerpos dividido por el cuadrado de la distancia entre ellos y todo ello multiplicado por la constante de la gravitación universal G, como todos hemos aprendido de jóvenes.

(2) Halley trabajó sobre la tercera ley de Kepler que dice que el cuadrado del tiempo emleado por un paneta en completar una órbita alrededor del Sol es proporconal al cubo de su distancia a dicho astro.Las otras dos leyes son: primera, las órbitas de los planetas son elipsis y el Sol está en unos de sus focos, y segunda, si unimos el Sol y el planeta con una línea recta, ésta barrerá áreas iguales en tiempos iguales.

(3) Con el tiempo a aquel cometa se le dió el nombre de Halley.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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