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Newton y la defensa de sus ideas y aportaciones

Aunque las ideas de Newton fueron extremadamente novedosas y brillantes no dejaron de generar controversia especialmente en lo relativo a su paternidad. Como ocurre con frecuencia en las grades invenciones siempre hay quien indica que él lo había pensado antes. En parte es verdad que las ideas florecen en las mentes de muchos hombres a la vez y con frecuencia sin conexión alguna entre ellos, y también es verdad que en muchas ocasiones las nuevas concepciones están en el aire, están como en el ambiente. Pero la labor de síntesis, concreción y formulación precisa suele ser responsabilidad de algún hombre notable y suele identificarse tal hecho con absoluta seguridad. Eso es lo que ocurrió con Newton.

Isaac Newton (1642 – 1727) tuvo que luchar mucho para defender la paternidad de sus ideas. Como se ha dicho en posts anteriores, tenía un carácter un poco especial, pero también es justo reconocer que muchos otros científicos de su época quisieron apropiarse de lo que él propuso. Existen varios hechos en relación con esta cuestión: 1) aunque Newton hizo grandes síntesis que nadie había hecho antes, sus ideas se apoyaban en las de otros científicos, anteriores y contemporáneos, parte de lo que dijo, por otra parte, estaba en el ambiente intelectual de su época; 2) haber pensado en las mismas cosas que Newton pensó y haber tenido intuiciones semejantes no es lo mismo que concretar y plasmar en una ecuación, como la de la gravedad por ejemplo, el fenómeno que se estaba explicando; 3) en algunos casos hubo desarrollos paralelos como en el caso concreto del cálculo diferencial.

Esas tres circunstancias son típicas de todos los fenómenos de creatividad e invención. Aunque es verdad que las ideas surgen autónomamente de las mentes de los hombres, es decir, de las mentes individuales, tengo para mí que surgen de nuestro interior pero en relación estrecha con el exterior (1). No hay fenómeno intelectual, por otra parte, que no sea objeto de la reflexión de muchos hombres a la vez y en distintos lugares. Los libros lo ponen de manifiesto y uno encuentra en textos antiguos las más novedosas ideas que a veces a uno se le ocurren. Lo mismo pasa, y esto es más significativo, con las obras de autores destacados; con mucha frecuencia son repetición de lo ya pensado y lo ya dicho muy atrás en el tiempo (2). Internet, el gran libro del mundo actual, lo confirma también; como he escrito en algún otro lugar, “se podría decir que hay muchas cosas nuevas bajo el Sol pero de todas ellas hay referencias ya en Internet”.

Para los que creen que la evolución intelectual del hombre es un proceso determinista de descubrimiento de las leyes del mundo en el que habitamos, es probable que si Newton no hubiera existido otro personaje similar hubiera aportado lo mismo que el aportó. Es entendible, por otra parte, que algunos puedan considerar como exageración los versos del poeta Alexander Pope (1688 – 1744) mencionados en posts anteriores indicando que la luz se hizo en el mundo con Newton, pero la figura y la obra de este científico (antes incluso de que este término se acuñara), o “filósofo natural” (como en su época se llamaba a los que pensaban e indagaban sobre la naturaleza física y material de nuestro mundo), serán siempre notables en la historia de la humanidad. El reconocimiento profundo a este personaje histórico fue, no sólo de los ingleses, sino de autores contemporáneos y posteriores de todos los países.
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(1) El hombre es un ser “radiante”, o “irradiante”, de cuyo interior (de su cerebro funadamentalemente) surgen continuamente, ideas, conceptos, palabras, interpretaciones, teorías y directrices para que sus manos construyan utensilios, herramientas, aparatos y máquinas. Las ideas, por otra parte, surgen en relación con el entorno en el que el hombre vive. Su cerebro las produce en el interior del hombre pero motivado por el exterior.

(2) Es como la teoría del “Eterno Retorno” del estoicismo primero y de Friedrich Nietzsche después.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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