4308019-65014831.jpg

Newton y Leibniz

Una de las más grandes controversias en las que Newton se vio envuelto fue la de la paternidad del “cálculo infinitesimal”. Leibniz y sus seguidores defendieron la anterioridad de su obra respecto a la de Newton, y este último y sus partidarios, señalaron la posibilidad de plagio por parte del primero. Las discusiones y acusaciones mutuas duraron años en vida de estos dos personajes históricos y continuaron con posterioridad de la mano de sus seguidores. A pesar de ello y de que los debates fueron duros y con malos modos por parte de Newton, parece que las relaciones profesionales entre ambos destacados matemáticos y científicos no llegaron a interrumpirse.

En línea con esa defensa de sus descubrimientos que Newton tuvo que hacer en su vida, cabe mencionar el enfrentamiento internacional con Gottfried Wilhelm Leibniz (1646 – 1716), el gran filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán, contemporáneo de Newton casi matemáticamente. Quiero decir que Leibniz nació cuatro años más tarde que nuestro autor (1646) y murió once años antes (1716). Este gran personaje alemán fue un excelso matemático e inventó el cálculo infinitesimal (decimal o integral) en paralelo con Newton y quizás antes, aunque una cosa es la primera vez que se inventa algo y otra la primera vez que se publica. A este respecto ya hemos dicho en varias ocasiones lo que Newton se resistía a dar a conocer su pensamiento y sus aportaciones.

La historia nos dice que Newton desarrolló lo que el definió como “método de las fluxiones”, imprescindible para explicar el movimiento, hacia 1665 y 1666, pero a lo largo de los diez años siguientes elaboró varios enfoques distintos y no publicó nada sobre ello hasta después de ese periodo. Leibniz, por otra parte, y de forma independiente, había desarrollado su propio cálculo diferencial hacia 1674 y publicó sus aportaciones en 1687. Newton se enfureció hasta altos extremos, no por la publicación en sí, sino por el hecho de que no lo mencionara en absoluto habiendo mantenido, como al parecer ocurrió, intercambios por correo sobre sus trabajos respectivos y habiendo escrito, no libros, pero sí artículos y notas sobre sus ideas.

Fue una disputa larga y sonada que comenzó hacia 1699 y alcanzó toda su virulencia en 1711. Una discusión amarga en la que Newton hizo gala, al igual que ocurrió con sus diferencias con Hooke (1635 – 1702), de una furia y un desprecio enormes. En la llamada controversia Newton-Leibniz participaron muchos otros autores y analistas de la ciencia, no sólo en la época en la que la discusión tuvo lugar, sino en años posteriores.

Leibniz había utilizado una mejor nomenclatura y presentación aunque algunos autores dijeron que es lo que en realidad había aportado a las explicaciones básicas y sólidas de Newton. Puede que sí y puede que no, pero Leibniz fue un matemático muy serio que además aportó el leguaje binario, utilizó la noción de función para manejar conceptos geométricos derivados de una curva, como abscisa, ordenada, tangente, cuerda, perpendicular y otros. Trabajó sobre las ecuaciones lineales, sobre las matrices y en el terreno de la lógica intuyó el algebra de Boole y la lógica simbólica entre muchas otras cosas.

En Inglaterra se apoyó a Newton en estos debates y los estudiosos ingleses de la época optaron por considerar que los dos autores habían trabajado en paralelo sobre el tema del cálculo infinitesimal aunque dieron prioridad a los trabajos del autor inglés.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

Newton, Halley y Flamsteed

Post siguiente

Newton y la defensa de sus ideas y aportaciones

Deja tu comentario