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Newton y Robert Hooke

Uno de los científicos contemporáneos de Newton que más se enfrentó a él y más criticó sus teorías fue el también británico Robert Hooke. De hecho ha pasado a la historia como uno de sus más furibundos enemigos. Newton tuvo varios y muy destacados enemigos y rivales y parece que no los trató muy bien ya que era vengativo y duro. Lo importante en relación con este aspecto de que unos científicos se enfrenten a otros y critiquen sus teorías es que de ello se deduce la verdadera ciencia. Al igual que las empresas competitivas sabemos hoy que surgen en forma de racimos o agrupaciones en los que funciona la competencia, también la ciencia surge de la interrelación de muchos científicos y de las críticas de unos a otros. Robert Hooke fue varios años mayor que Newton y para cuando este último llegó a la Universidad era ya un científico muy acreditado, pero se vio influido por los avances aportados por Newton. Como es lógico también Newton se vio influido por la obra de Hooke, aunque ésta se haya considerado siempre más dispersa y menos sólida.

El cargo de Director de Experimentación que Hooke (1) ocupó en la Royal Society dice mucho de la labor realizada en aquella época por dicha Sociedad o Asociación y da pistas sobre la importante tarea de Hooke, no sólo como científico sino como inventor, constructor de aparatos y experimentador de fenómenos y teorías. Es por eso por lo que lo mencionamos aquí, por su orientación a los trabajos experimentales y por su capacidad para inventar y utilizar instrumentos y aparatos. Nos parece un eslabón clave de nuestra argumentación en relación con la racionalidad científica y tecnológica.

Como se puede ver en sus biografías, tanto la de Wikipedia citada como otras más extensas, trabajando con Boyle formuló la ley de Hooke relacionada con la elasticidad la cual dio lugar a la invención del resorte helicoidal o muelle.

Construyó, también para Boyle, una de las primeras bombas de vacío e hizo diversas otras aportaciones en el terreno de la neumática.

Fue el inventor de los primeros barómetros, higrómetros y anemómetros, así como el inductor del termómetro al fijar en este instrumento el punto de congelación del agua.

Construyó telescopios con los que estudio las estrellas, planetas como Urano, y los cometas.

De la misma forma, pero en la otra dirección, construyó microscopios con los que observó las células, término que usó por primera vez en su libro “Micrographia” publicado en 1665, es decir 22 años antes que “The Principia”, el famoso libro de Newton. Se hacia referencia también en este libro a la fuerza gravitacional y en concreto a su dependencia en sentido inverso del cuadrado de la distancia de dos cuerpos, tema sobre el que debatió durante toda su vida con Newton, reclamando, incluso, la paternidad de la idea. También mantuvo posturas encontradas con este autor en relación con la naturaleza de la luz y con el número de colores primarios componentes de la luz blanca.. Sobre lo primero argumentó a favor de la de la naturaleza de luz como ondulatoria o a través de impulsos en contra de la naturaleza corpuscular que Newton había formulado y sobre lo segundo mantuvo que los colores básicos eran sólo dos. Newton demostró claramente el error de esta segunda afirmación, y en cuanto a la primera, estuvo de acuerdo varios años después en que no había nada en contra de la naturaleza ondulatoria de la luz en todo lo que había escrito.

“The Principia” no se publicó hasta 1687 aunque su concepción y las aportaciones hechas por Newton fueron pensadas también en 1665, el “annus mirabilis”, o año de las maravillas, del gran físico inglés. Como se sabe, esta obra monumental de Newton fue publicada inicialmente en latín y no se llevó a cabo su traducción al inglés hasta 1729 (es decir, 42 años después de su publicación original) de la mano de Andrew Motte (1696 – 1734). Su segunda gran obra Opticks (o “Un tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz”) no se publicó hasta 1704, un año después de la muerte de Hooke y bastantes años más tarde de su concepción y de la realización de los experimentos que soportan sus explicaciones.

Robert Hooke trabajó en temas biológicos y fisiológicos e inventó multitud de aparatos o instrumentos, como la articulación universal utilizada en muchos vehículos, el diafragma iris que se utiliza en las cámaras fotográficas, el volante con resorte en espiral que se ha utilizado durante muchos años en los relojes y muchas cosas más.

Fue un hombre sabio y muy ingenioso al que se le deben muchas cosas prácticas. En línea con ello trabajó de forma importante en la reconstrucción de la cuidad de Londres, después del incendio que la destruyó en 1666. Más que arquitecto fue agrimensor y supervisor de la reconstrucción pero diseñó también algunos edificios y en colaboración con arquitectos conocidos construyó edificios hoy muy importantes.

La racionalidad humana llega con este personaje, no sólo a buscar leyes matemáticas del mundo físico y a demostrarlas vía experimentación, sino a transformarse él mismo en artesano construyendo aparatos útiles muy variados. Entró además en la actuación sobre la Naturaleza aunque sólo fuera en temas de arquitectura y de transformación de una gran ciudad.

Aparecen pues en Hooke, muy nítidamente, otros componentes de la nueva racionalidad del hombre, como la invención tecnológica, la actuación artesanal y la acción sobre la naturaleza para transformarla, que forman parte de la nueva forma de pensar que surgió en el mundo tras la Revolución Científica.
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(1) Por cierto que en la introducción del libro ya citado de Robert Boyle, “El químico escéptico”, sus autores Javier Ordóñez y Natalia Pérez Galdós se refieren insistentemente, seguramente por un error de imprenta, a Robert Hook.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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