QE2 Queen Elizabeth 2 visits Tyne for the last time

Praxeología y Catalaxia (I)

Continuamos ahora, con un mes de decalaje, los comentarios relacionados con libros de conomía actuales relacionados con la crisis que veníamos colgando en este blog. Lo hacemos trayendo al presente las aportaciones de Ludwig von Mises y de la Escuela Austriaca de Economía realizadas a lo largo del siglo pasado, tal como habíamos anunciado.

Praxelogía es la denominación que utilizó Ludwig von Mises para denominar a la ciencia de la acción humana que el creía estaba por encima de la economía y otras ciencias sociales. El término parece que fue introducido por el autor francés que trabajó en la clasificación de las ciencias Louis Bourdeau (1824-1900), pero su primera definición como la ciencia que estudia “la estructura lógica de la acción humana (praxis)” se debe al filósofo y sociólogo francés Alfred V. Espinas (1844-1922), que estuvo muy interesado en los temas de la “acción eficiente”, como podemos ver en Internet y en otras fuentes, incluido el libro ya citado en posts anteriores “La Acción Humana”.

Catalaxia o cataláctica, por otra parte, es un término utilizado por F. Hayek, L. von Mises y otros autores de la Escuela Austriaca de Economía para referirse a la economía o a la parte de la Praxelogía que se ocupa del intercambio de bienes y de la fijación de sus precios en un mecanismo de orden espontáneo como es el mercado. Según von Mises, que lo menciona dos veces en su libro, fue el inglés Richard Whately el que introdujo esta denominación en 1831, aunque con ortografía diferente (Catallactics). El origen del término es, por supuesto, griego; se trata de la palabra “katalasso” que significa, entre otras cosas, “intercambio”.

Los dos párrafos introductorios se pueden encontrar repetidos, más o menos, una y otra vez, en diversos artículos sobre Praxelogía de la Red, los cuales han aumentado recientemente por el interés actual sobre la Escuela Austriaca de Economía, un fenómeno en mi opinión de intelectualismo pendular que no nos llevará a ningún sitio.

Sobre lo primero quiero recordar que según las estadísticas sólo un 6 % de lo que se escribe en dicho medio (es decir, en el que este mismo artículo se cuelga) es original, el resto es repetición y refrito, cuando no copia sin más. Sobre lo segundo ya hemos hablado del gusto por la erudición y por confundir el saber con repetir lo que otros dicen o han dicho, dominante en nuestras sociedades como aproximación al conocimiento.

En mi caso ha sido inevitable escribirlo y llego a la conclusión de que es una repetición más después de haberlo tenido escrito varias semanas. Debo declarar, no obstante, mi interés antiguo por la Praxeología debido a mi propia experiencia personal y profesional en el terreno del Management y la gestión directa de empresas, así como en la eficiencia y la efectividad de las actuaciones de los hombres, en el valor del emprendimiento y en la importancia siempre dada por mí a la tecnología, como producto de la voluntad humana. Es decir, mi interés por la Praxeología es genuino y práctico y no está motivado por el intelectualismo o la erudición.

Las dificultades actuales para salir de la crisis.

He llegado a este nuevo post a través de la crítica de libros actuales sobre la crisis económica y ante la imposibilidad de encontrar soluciones a la misma en la Teoría Económica disponible, o practicada. Personalmente no me adscribo a nada de forma automática o ideológica pero si hay algo que admito como un hecho difícil de cambiar es la generalización en nuestras sociedades de la economía mixta, es decir, de sistemas económicos que incorporan en la práctica elementos de más de un único modelo.

En ese sentido quiero distanciarme de los nuevos libertarios que utilizan a la Escuela Austriaca de Economía como arma arrojadiza contra los gobiernos socialistas actuales, contra el intervencionismo estatal y contra las soluciones de la sociedad del bienestar, aunque desde un punto de vista lógico y racional estoy más cerca de estas doctrinas que de lo contrario. No es la lógica y la razón lo que me distancia de ellos, sino la experiencia de trabajo en el mundo real, en el que coexisten muchas lógicas y muchas racionalidades.

Lo que ha hecho de Mises y Hayek economistas marginales, a pesar de ser grandes pensadores, y termina haciendo lo mismo de sus seguidores más acérrimos, es su lógica y su racionalismo cerrados. No han entrado todavía, o no quieren entrar, en la realidad de un mundo en el que la racionalidad es siempre limitada, el orden imperfecto y las soluciones precarias. Un mundo en el que la gestión es más un arte que una ciencia. Por eso terminan siendo predicadores en el desierto.

Creo que debemos buscar nuevos caminos para actuar contra la crisis económica actual a la vista de la inoperancia de la Macroeconomía, incluida la Keynesiana, la cual simplemente no se puede aplicar en estos tiempos por razones ya indicadas. Tales nuevos caminos son necesarios también ante el fracaso de la actuación de los gobiernos, los cuales empiezan a ser verdaderos estorbos. Esos nuevos caminos pasan por el hombre como individuo, por su subjetivismo y por su voluntad.

Y esto último a mi me gusta mucho de todo lo que dijo Mises. Me gusta eso y su opinión de que el mercado es un orden espontáneo sobre el que no se puede fácilmente actuar sin trastocarlo. También creo acercarme, aunque no al cien por cien, a su ataque al objetivismo de la ciencia económica en su concepción anglosajona, según el cual siempre hay causas externas distintas del hombre mismo a las que echarles las culpas de las crisis. Creo que hay mucho de verdad en sus afirmaciones sobre el carácter formal y apriorístico de la ciencia económica la cual es una ciencia similar a las matemáticas, a la lógica y a la geometría. Nada (y quizás aquí como en otras cosas, Mises sea excesivo) puede ser confirmado o refutado en ella a través de los datos observables.

Las explicaciones sobre el monopolio a las que se refirió von Mises, mencionadas por Jesús Huerta de Soto en la magnífica Introducción a la séptima edición del libro “Acción Humana” al que nos estamos refiriendo, son muy claras al respecto. Mientras los anglosajones, por ejemplo, elaboran una teoría compleja sobre la actuación necesaria en términos de control de precios y de cómo fijarlos en una situación en la que no existe mercado y en la que los costes marginales decrecientes nunca llegan a cruzarse con la curva de costes totales medios, y deben buscarse, por tanto, formas artificiales de regularlos (precios Ramsey, por ejemplo), Mises y sus alumnos dicen que el mayor problema del monopolio es el no permitir el ejercicio de la función empresarial.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

Praxeología y Catalaxia (II)

Post siguiente

La mente cuántica (II)

Deja tu comentario