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Prospectiva, Innovación y Cultura para Innovar

Volveremos más adelante a las tendencias relacionadas con la seguridadad en el mundo que estábamos analizando, pero ahora queremos dedicar varias entradas al tema indicado en el epígrafe. Es un tema actual sobre el que se habla mucho en nuestros días.

Siempre he creído que los verdaderos prospectivistas son los empresarios-emprendedores. Son ellos los que suelen tener una visión del futuro de sus empresas y los que continuamente lo imaginan y lo construyen. Lo mismo ocurre con otros visionarios en áreas de actividad muy diversas (arte, ciencia, cultura…), sobre todo aquellos que además de imaginar, crear e inventar, son capaces de hacer realidad sus visiones, es decir, practican la innovación.

Quizás lo primero en este breve artículo sea, entonces, indicar que la palabra innovación tiene dos sentidos. Uno, el genérico, es decir, cuando el término se utiliza en el lenguaje corriente para hablar de algo nuevo en cualquier sentido, y otro, el específico, cuando es empleado en el terreno de la invención para indicar que algún invento ha sido introducido en el mercado con éxito. Innovación, hablando específicamente, es cuando un producto o servicio nuevo termina echando raíces en la economía y siendo objeto de intercambio económico.

Para llegar a ese último paso de aportar valor a la economía son necesarios por lo menos tres pasos previos: el de la imaginación, el de la creatividad y el de la invención.

La imaginación es algo consustancial con el hombre. De su interior, es decir, de su cerebro, salen continuamente ideas, palabras, imágenes, preguntas, explicaciones sobre su mundo, y aplicaciones potenciales de todo ello en forma de herramientas, utensilios e instrumentos. Es cierto que unos hombres son más imaginativos que otros y que algunos controlan y utilizan la imaginación muy bien y otros no tanto, pero en general el hombre es un ser imaginativo. Diríamos que es un ser a la vez rutinario y cambiante por mor, esto último, de su imaginación.

Muchos científicos y personas notables, entre ellos Einstein, han alabado la imaginación y la han situado en un lugar mucho más destacado que la inteligencia, especialmente en épocas de dificultades.

La creatividad consistiría en utilizar la imaginación para concebir, todavía en forma de ideas, cosas concretas, factibles y válidas.

Y la invención, el esfuerzo de hacer un primer prototipo de la cosa, producto, servicio u obra de arte, creada o concebida.

La innovación, por último, y como se ha dicho anteriormente, sería el proceso de comercialización o introducción comercial del invento en cuestión.

Las dos primeras actividades radican en el individuo aislado, la tercera exige ciertas infraestructuras tales como talleres o laboratorios, y la cuarta suele ser intensiva en capital, tiempo y gestión. Las cuatro pueden ser impulsadas con técnicas y metodologías adecuadas.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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