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Racionalismo y empirismo muchos años depués. Los inútiles debates de los economistas ante la crisis

Volvemos a referirnos en este blog a la actual crisis económica española y mundial. Pretendemos aportar algo sobre lo que se puede hacer para resolverla además de lo que ya se está haciendo, pero no somos muy optimistas en relación con ello. Las posibilidades de actuación son mínimas a estas alturas y todas han sido discutidas ya en los miles de publicaciones que han visto la luz en medios diversos desde 2007. Hacer y resolver es urgentísimo y desgraciadamente no es este blog el lugar de donde puedan surgir actuaciones a ser tenidas en cuenta. Como las cosas no dependen de nosotros nos dedicaremos a hacer algunas consideraciones sobre los razonamientos a veces inútiles en los que los economistas se entretienen en estos días. En relación con ello la fábula de las liebres discutiendo si son galgos o podencos los que se les echan encima es muy oportuna.

Yo, queridos amigos, a estas alturas de mi vida me inclino algo más por el empirismo anglosajón y el pragmatismo americano que por el racionalismo continental y el idealismo alemán. Siento mucho sacar a relucir un tema tan antiguo y sobre el que tanta tinta ha corrido en Occidente pero lo considero oportuno ante lo que está ocurriendo en el terreno de las ideas económicas en estos tiempos de crisis. Las crisis, como sabemos, son épocas ideales para que hagan sus agosto los falso profetas, los oportunistas del pensamiento, los fundamentalistas, los racionalistas sin límite y los que no tienen otra cosa que hacer que darle, supuestamente, a la “de pensar” sin ton ni son.

Me voy a referir en éste y en los próximos posts a la crisis económica y, sobre todo, a los inútiles debates en los que se enfrascan muchos economistas, pero antes conviene hacer un repaso por el razonamiento humano, con particular referencia a las dos formas básicas de razonar que ha creado Europa: el racionalismo y el empirismo.

Todos somos racionalistas y conceptuales desde Platón y desde los griegos clásicos en general, desde los neoplatónicos del los siglos III y IV europeos e incluso desde Agustín de Hipona (San Agustín) (354 – 430), ya en los albores de la Edad Media. Somos platónicos y aristotélicos, ya que más adelante en el siglo XIII (plena Edad Media) Santo Tomás de Aquino (1224 -1274) llevó a cabo la síntesis platónico-aristotélica y la unió al pensamiento de la Iglesia y a las creencias católicas, incluyendo la existencia de un Dios personal y de un alma inmortal.

La existencia de los llamados “universales”, esencias abstractas de las cosas, como la belleza, el color azul y el ser hombre o mujer, que existen en la mente humana previamente a cualquier experiencia, era lo que se defendía en esas épocas, llegando los “padres de la iglesia”, sobre todo San Agustín, a indicar que tales universales están contenidos en la mente de Dios.

Pero algo más adelante y de la mano de la orden religiosa de los franciscanos, y en la Inglaterra católica de los siglos XIII y XIV, surgió la doctrina filosófica que se conoce como “nominalismo”. Para estos pensadores todo lo que existe son particulares, negando totalmente la existencia de universales, tanto de manera inmanente, es decir, en los propios particulares, como de manera trascendente, es decir, fuera de ellos.

Destacado en esa corriente y destacadísimo como pensador fue Guillermo de Ockham (1280 u 88 – 1349) cuya obra dio pie andando el tiempo al empirismo inglés.

Su hermano de orden religiosa, en parte contemporáneo y también de mente preclara, Juan Duns Scoto (1266 – 1308) participó de estas ideas aunque fue considerado “realista”, o partidario de la existencia de particulares y universales y contrario, por tanto a los “univesalistas”, para los que sólo existen los universales.

En los siglos de la Revolución Científica (siglos XVI, XVII y XVIII), fueron catalogados como filósofos “empíricos ingleses” personajes como Francis Bacon (1561 – 1626), Thomas Hobbes (1588 – 1679), John Locke (1632 – 1704), George Berkeley (1685 – 1753), y David Hume (1711 – 1776 ), Como “racionalistas continentales”, por otra parte, se pueden citar a René Descartes (1596 – 1650), Nicolás Malebranche (1638 – 1715), Baruch Spinoza (1632 – 1677), Gottfried Leibniz, (1646 – 1716) y Christian Wolff (1679 – 1754).

(Continúa en el post siguiente)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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