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Religión y Razón

En este post nos mostramos críticos con una ciencia encerrada en sí misma que no admite hipótesis radicalmente distintas a las disponibles. Esbozamos la posibilidad de explicar las dimensiones religiosas que Christof analiza y rechaza utilizando la ciencia como criterio, con otros criterios como los aportados por la mecánica cuántica y la Información existente en el universo, es decir, la Información externa al hombre y a su cerebro. Soy consciente de lo poco que se ha investigado sobre estas dos cuestiones, especialmente sobre la segunda, pero creo que puede ser útil comenzar a pensar y a investigar sobre ellas en relación con la consciencia.

(Continuación)

Christof Koch parece seguir siendo en lo más profundo de su ser una persona muy religiosa, pero la ciencia que profesa no le permite encontrar un sitio para la religión en su vida y en su pensamiento.

Como muchos otros científicos está abocado, en mi humilde opinión, al determinismo y al reduccionismo al que lleva la ciencia cuando no está iluminada por la presencia de nuevas posibilidades para la racionalidad. No irá muy lejos por ese camino a pesar de que siendo un neurocientífico conoce muchas otras ramas científicas incluidas la física y la mecánica cuántica.

Sin pretensión científica alguna y sólo con la intención de no cerrar las puertas a explicaciones de nuestro mundo más complejas de las que hoy compartimos, quiero sugerir que Koch no se toma en serio, como muchos otros neurocientíficos, el mundo cuántico subatómico y la posibilidad de que sus leyes tengan también vigencia en el mundo a escala natural en el que los hombres nos desenvolvemos.

Tampoco parece haber reflexionado mucho sobre las interpretaciones de la Información que hemos expuesto en posts anteriores, según las cuales la Información es previa a la materia y a la vida y en la Información hay ya una parte material y física y una parte inmaterial y abstracta a la que llamamos significado. No hay forma de saber si esta hipótesis es cierta y no podemos determinar tampoco, en el supuesto de que lo fuera, de dónde procede esa parte inmaterial de la Información, pero Koch haría bien en tener en cuenta las posibilidades que estas interprteaciones abren a las investigaciones sobre la consciencia..

Lo cierto es que todas las dimensiones de corte religioso que Koch recorre en el capítulo 10 de su libro y que se esmera en desmontar como creencias sin fundamento científico, serían fáciles de explicar con sólo creer que el mundo cuántico se manifiesta también en nuestra vida diaria y que la Información, con mayúsculas, en la que lo inmaterial está presente, tiene un papel destacado en la creación de la consciencia.

Platón tendría bajo esas hipótesis más razón que nunca al decir que existen en el cerebro del hombre conceptos universales previos. Serían los aportados por la Información procedente del mundo exterior, para lo cual sólo habría hecho falta que el cerebro del hombre se desarrollara lo suficiente como para captar e interpretar dicha Información externa.

Para justificar el deísmo sólo habría que considerar que la Información, o su componente inmaterial, podría proceder de una posible consciencia cósmica existente en el universo.

El teísmo, o existencia de un Dios cercano al hombre, exigiría hipótesis adicionales pero acercarse a ellas sería mucho más fácil.

En cuanto a la Revelación sería entonces mucho más fácil de explicar. Consistiría en una interpretación temprana de los hombres de la Información previa existente en el universo.

Por no hablar, por fin, de la posibilidad de que los milagros ocurran que permiten las leyes cuánticas.

En fin, que hay mucho terreno para la especulación y que la ciencia, para que no se agoste en ella misma, necesita de hipótesis tan radicales como las mencionadas en los últimos posts.

La religión y la razón puede que no estén tan lejos como pudiera parecer, aunque para acercarlas necesitaríamos nuevas interpretaciones de nuestro universo y nuevas leyes explicativas de su funcionamiento. Serían unas leyes que ligarían lo material con lo inmaterial, lo físico con lo abstracto y las redes de neuronas y la información que contienen con el mundo de los qualia.

La ciencia no puede se una materia cerrada y finalizada. La verdad, incluso en el mundo natural más material, no es algo absoluto. Como indica Richard Rorty y otros filósofos neopragmaticos, lo verdadero no existe, es siempre local y temporal. En el terreno de las creencias y en el de la filosofía estos filósofos proponen hablar más de “justificación” que de “verdad”, es decir, de explicaciones de las cosas en las que un grupo social esté de acuerdo. Para Rorty en concreto, “sólo habría una meta final de la investigación, llamada verdad, si pudiéramos alcanzar una justificación “última”, es decir, una justificación ante Dios o ante el tribunal de la razón, distinta de cualquier audiencia finita” (1).

Con las debidas diferencias, en las verdades científicas debe existir algo de esto. Las verdades y leyes que Newton estableció a últimos del siglo XVII y principios del XVIII fueron aceptadas como verdaderas y “definitivas” durante casi dos siglos y todavía, como es lógico, tienen parte de verdad, pero nuevas interpretaciones y nuevas leyes surgieron a final del siglo XIX y principios del XX. La ciencia ha cambiado mucho desde entonces aunque los que menos parecen haberse enterado de ello son los neurocientíficos.

Da la impresión, por otra parte, de que estamos a las puertas de nuevas y radicales interpretaciones científicas, por lo que seria realmente importante que los neurociéntificos abrieran sus investigaciones a nuevas ideas y nuevas hipótesis.

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(1) José Antonio García-Lorente: “Richard Rorty. Una alternativa a la metafísica occibental”, Laertes S. A. de Ediciones, Barcelona, 2012

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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