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Robert Boyle (I)

Inicialmente iba a titular este post como “Newton y Boyle” de forma análoga al anterior para el caso de Hooke. Esperaba encontrar motivos para poner juntos a estos dos científicos de finales del siglo XVII que fueron contemporáneos (Newton era 15 años más joven que Boyle), pero la verdad es que no he encontrado muchos. Boyle era ya muy conocido y muy valorado como científico cuando Newton comenzó sus estudios universitarios y posteriormente tuvieron siempre relaciones muy cordiales y muy respetuosas. Sus respectivos campos de estudio estuvieron bastante distanciados lo que no quiere decir que no existieran influencias cruzadas entre ambos. Asimismo hubo un campo en el que los dos coincidieron al final de sus respectivas vidas: la alquimia. Boyle procedía de ese mundo y no lo abandonó nunca aunque, como es lógico, lo superó y se ganó el título de “fundador de la química moderna”. Newton al final de su vida se interesó también por ese mundo, aunque siempre explicó que no era por llegar a encontrar la “piedra filosofal” sino por saber las transformaciones que se podían producir en el mundo de los minerales.

Boyle (1627 – 1691) es otro de los grandes científicos ingleses del siglo XVII. Aunque nacido en Irlanda en 1627 su ascendencia era inglesa y también su cultura. Se le suele considerar como anglo-irlandés pero su padre era inglés establecido en Irlanda hacia 1588. Su madre, de ascendencia también inglesa, había nacido en Dublín.

Richard Boyle (1566 – 1643), Primer Conde de Cork, su padre, se dedicó a la política y a los negocios y consiguió una enorme fortuna. Robert hacía el número catorce de los quince hijos de este caballero inglés y recibió una esmerada educación. Estudió desde muy joven latín, griego y francés y a los ocho años fue enviado a Eaton College. Después de varios años en este importante centro educativo marchó a Europa Continental en compañía de un tutor francés con el que pasó varios años de su vida. Estuvo en Italia en 1641 y pasó el invierno de aquel año en Florencia estudiando la obra de Galileo que todavía vivía (murió al año siguiente).

No volvió a Inglaterra hasta el año 1644 y se estableció en las propiedades que le había dejado su padre en Dorset. Había heredado también importantes propiedades en Irlanda las cuales visitaba periódicamente. En 1652 cuando su vida estaba fuertemente dedicada a la ciencia, decidió establecerse en Irlanda, pero dos años más tarde se mudó definitivamente a Oxford frustrado por el poco interés que encontró en Irlanda por los asuntos científicos a los que se dedicaba, fundamentalmente la química.

La biografía de este importante personaje puede consultarse en fuentes diversas incluyendo la Introducción de la traducción al español de su famoso libro “El químico escéptico”, a la que se ha hecho referencia en posts anteriores. Como hemos dicho en otras ocasiones, estas notas no pueden competir en ningún sentido con la labor seria de historiadores y biógrafos y el lector interesado debe acudir a esas fuentes, nuestro único y pequeño interés se centra en la racionalidad del hombre y en cómo surgió la racionalidad científico-tecnológica actual. Pretendemos dedicar este blog a temas de ciencia y tecnología actuales y futuras y para ello nos hacía falta revisar el origen de nuestra ciencia y cómo el cerebro del hombre la ha ido concibiendo. Lo que no sabíamos es que tal revisión iba a requerir tantas notas.

Como pensador Boyle depende de forma muy intensa de las concepciones de Francis Bacon (1561 – 1626) el cual es considerado, como sabemos, como el padre del empirismo y como uno de los contribuyentes destacados al desarrollo del método científico. Siempre se adscribió en sus investigaciones a los hechos y a la experimentación y como otros personajes de su época se dedicó a construir aparatos con los que demostrar sus afirmaciones. Asimismo entendía la ciencia, al igual que Bacon, como el fundamento del progreso de la humanidad. A pesar de ello, la historia se refiere a él como “filósofo natural”, “alquimista”, “químico”, “físico” y “teólogo”. Algo que no debe extrañar ya que, en relación con el primer título, todavía en aquellos tiempos la ciencia no se había separado de la filosofía y a los que se dedicaban a estudiar la Naturaleza se les llamaba “filósofos naturales”. “Physis”, por otra parte, y, como bien sabemos, era el nombre dado por los griegos a la Naturaleza. En cuanto a la química, Boyle, es considerado como uno de los fundadores de la química moderna, a pesar de la tradición alquimista de la que procedía. En cuanto a lo de teólogo, por último, hay que decir que escribió mucho de temas teológicos, fue un firme creyente hasta el final de sus días y dedicó mucho esfuerzo y dinero a la defensa de la religión cristiana.

(Continúa en el post siguiente)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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