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Sistema financiero: medidas macroprudenciales

Continuamos resumiendo en este post el capítulo de conclusiones debido a Olivier Blanchard del libro que venimos analizando, “What have we learned?”. En el post anterior nos habíamos referido a la regulación financiera y al papel del sector financiero en el conjunto de la economía, mientras que en este nos adentramos en lo que el mismo Blanchard llama “herramientas macroprudenciales”. Antes no hemos tenido más remedio que dedicar unos párrafos a definir ambos términos: microprudencial y macroprudencial. Los dos tienen que ver con la regulación que necesita el sistema financiero internacional. El primero más relacionado con la regulación de las instituciones financieras consideradas individualmente y el segundo orientado a la regulación del sistema financiero en su conjunto.

Medidas macroprudenciales
De lo revisado hasta ahora del contenido del libro What have we learned?, impresiona lo poco que se sabe del funcionamiento de las crisis financieras y del impacto de los shocks financieros en el conjunto de la economía. También es sorprendente los aparentemente pequeños instrumentos que se manejan, como por ejemplo que la única función de un banco central sea mantener el nivel de inflación en un determinado valor, así como el mayor o menor ratio de capital de los bancos comerciales. Cuando se habla de nuevas medidas regulatorias, por último, es increíble las dudas y el escepticismo que causan en todos los economistas a tenor de lo que manifiestan los cuatro coautores del libro, con especial referencia a Olivier Blanchard.

No parece deducirse nada definitivo de los trabajos presentados ni de las discusiones mantenidas en la reunión del FMI, con lo que no hay nada que permita mejorar la estabilidad del sistema financiero mundial, prever las crisis financieras y, eventualmente, actuar sobre ellas para evitar su impacto negativo sobre las economías. Ni siquiera las herramientas macroprudenciales, que a pesar de su relativa novedad están siendo utilizadas por muchos países, resultan muy adecuadas para este autor, a la luz, claro está, de lo visto y debatido en la reunión del FMI de la primavera de 2013 y en la reunión previa de 2011.

Herramientas macroprudenciales

En relación con esta cuestión lo primero es indicar que se habla indistintamente de herramientas macroprudenciales y de regulación macroprudencial. El primer término parece querer significar la introducción de algunas herramientas nuevas en el control de los bancos y del sistema financiero en general y el segundo parece referirse más bien a un nuevo cuadro regulador general del sistema financiero que elimine o disminuya los riesgos sistémicos.

Como bien se sabe, y parece mentira a la vista de las crisis financieras frecuentes que el mundo ha vivido en los últimos 30 años, hay importantes instituciones reguladoras mundiales que se ocupan de estas cuestiones. El Comité de Basilea, en concreto, nombre corto del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (o BCBS, siglas de la denominación en inglés Basel Committee on Banking Supervision) es la organización mundial que acoge a las autoridades de supervisión bancaria de los países más poderosos del mundo. Su misión es fortalecer la solidez de los sistemas financieros y resulta muy curioso que se sepa tan poco de ella y que su nombre sólo aparezca tras una crisis financiera fuerte. No me refiero a los responsables de los bancos centrales, a los altos directivos de los bancos, y a los reguladores financieros, los cuales sin duda están muy familiarizados con esta institución, sino al hombre de la calle con cierta instrucción que comprueba una y otra vez las barrabasadas que se hacen en el sistema bancario y financiero. Muchos se preguntan, nos preguntamos, si los reguladores no se ocupan de lo que se hace mal en este sistema y si no hay controles que eviten los problemas surgidos de algo tan frecuente en este mundo como el “riesgo moral”. Resulta que sí los hay, pero entonces nos surgen otras preguntas: ¿de que nos sirven?, ¿qué medidas toman y cómo se instrumentan?. Volveremos más adelante sobre esta cuestión.

Antes digamos, siguiendo información convencional que se puede encontrar en Wikipedia, que este órgano de control internacional se creó en 1975 por los directores de los bancos centrales de los países y unión de países del G-10. Once bancos centrales en total forman parte de esta institución que tiene una secretaría general constituida por 12 miembros.

Una institución paralela, independiente pero fuertemente relacionada con este comité, es el Banco de Pagos Internacionales (BPI), o Bank for International Settlements (BIS), una especie de banco central de bancos centrales con sede también en Basilea.

El Comité de Basilea ha utilizado desde hace tiempo lo que se llaman políticas microprudenciales, cuyo objetivo es regular el funcionamiento de los bancos, compañías de seguros y otros instrumentos de financiación. Tras la crisis del 2008 puso en marcha la normativa conocida como Basilea III, la cual está destinada a reforzar la gestión del capital y la liquidez de los bancos.

Las medidas macroprudenciales son posteriores y de hecho se trataron como novedosas en la primera reunión del FMI sobre replanteamiento de la política macroeconómica de 2011. El término macroprudencial es antiguo pero se empezó a utilizar para lo que se utiliza hoy a partir de la crisis financiera del final de la primera década del año 2000. Es un enfoque de la regulación financiera destinado a mitigar los riesgos de las “crisis sistémicas” del sistema financiero en su conjunto del tipo de las vividas en los países desarrollados en los últimos seis años.

La regulación microprudencial trata de eliminar o limitar los riesgos de las instituciones financieras individuales y la macroprudencial se orienta a lo mismo pero en el conjunto del sistema financiero.

 

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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