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Tecnomanagement y el Futuro del Management

El autor ha impartido en el semestre actual un curso en CEPADE con el título “Prospectiva Tecnoempresarial, Tecnomanagement y Convergencia NBIC”. Se recoge en la presente entrega el resumen realizado para los alumnos de una de las tres partes de dicho curso

Como La Galia y muchas otras cosas más, nuestra asignatura está constituida de tres partes:

1.- Prospectiva en sí misma y en sus relaciones con la Estrategia Empresarial;
2.- Tecnomanagement y el Futuro del Management; y
3.- Nuevas Revoluciones Tecnológicas con énfasis en la Convergencia NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno)

De la primera parte se hizo un oportuno resumen basado parcialmente en las tutorías y debates mantenidos.

De la segunda parte, que acabamos de superar, hacemos algunos comentarios a continuación:

1.- Tecnomanagement es una denominación más popular en los países en vías de desarrollo, con particular referencia a la India, que en los países desarrollados. El motivo puede que sea que en los países en vía de desarrollo, como ocurrió en el nuestro hace años, la ingeniería es la profesión más buscada y más necesitada. Todos los puestos de gestión, por otra parte, suelen estar desempeñados por ingenieros ya que las empresas más comunes son las manufactureras, las instaladoras y las de ingeniería en general. El desarrollo comienza, como sabemos, por las infraestructuras, por la industria en su fase más temprana y por la ingeniería en general.

Puesto que tal fenómeno, en la India y en otros países en vías de desarrollo, se produce en los tiempos actuales, en los que la gestión ha avanzado mucho como área de conocimientos y existen estudios tan definidos e importantes como los de MBA y otros orientados al Management, las empresas se enfrentan a la interrelación de las dos profesiones, la de ingeniero y la de MBA, por concretar de alguna forma, en el segundo caso, los profesionales de la gestión.

En la India, por cierto, hay buenas Escuelas de Negocios aunque predominan de forma destacada las Escuelas de Ingeniería.

Existe por otra parte una dimensión de las empresas industriales muy bien conocida desde su aparición masiva a partir de la Revolución Industrial, que no es otra que el uso generalizado de Tecnología. Las empresas, como las hemos conocido a lo largo de la fuerte etapa de industrialización de los países desarrollados del Siglo XX, se han basado en la utilización de tecnología de todo tipo. Una empresa de automóviles, por ejemplo, tiene un fuerte componente tecnológico en todas las direcciones que miremos, diseño del motor, la caja de cambios, el sistema de frenado, la carrocería etc, los métodos de fabricación de las piezas y su ensamblaje, la organización de talleres, las máquinas herramientas y cadenas a emplear, etc… En una compañía productora y distribuidora de electricidad ocurre tres cuartos de lo mismo, las plantas generadoras de electricidad, el transporte a través de redes de alta tensión, la transformación a baja tensión, la distribución y otros, son componentes industriales y tecnológicos sólo manejables por ingenieros con los conocimiento adecuados. Por no citar las empresas productoras de petróleo, las químicas y muchas otras.

2.- Pero, ¿qué ocurre con los profesionales de la gestión?. Durante bastantes años los profesionales procedentes de las escuelas de comercio (inicialmente), facultades de economía y empresa (posteriormente) y de las Escuelas de Negocios (en los últimos tiempos), empezaron ocupándose de las tareas menos técnicas, es decir, de la contabilidad, las finanzas, el marketing, la comercialización etc….Incluso para estas tareas necesitaban familiarizarse algo con la componente tecnológica de la empresa que se tratara, pero más o menos el problema no era grave. Un contable de una empresa de automóviles o de una empresa eléctrica terminaba conociendo lo suficiente de la tecnología de la empresa como para desarrollar bien su labor.

El problema comenzó a surgir cuando en las empresas grandes y complejas de nuestros días resultaron claras tres cosas: 1) que la gestión había avanzado mucho como área de conocimientos; 2) que muchas empresas comprobaban que los ingenieros no eran buenos en temas de gestión, entre otras cosas porque no habían recibido la formación adecuada para esa actividad; y 3) que los MBAs, particularmente los de las grades escuelas, habían adquirido confianza y se habían encontrado preparados para ocuparse de la gestión de cualquier empresa y de cualquier departamento dentro de ella.

3.- Hay un fenómeno adicional relacionado con la senda por la que han evolucionado los países desarrollados. Todos ellos han superado la etapa industrial y se han orientado hacia economías de servicios y, por lo que se refiere a los últimos años, a economías financieras. En las empresas de esas economías no es la ingeniería la profesión más necesitada, admitámoslo incluso para el caso de servicios fuertemente relacionados con la tecnología. Tomemos un hospital por ejemplo, que es un servicio muy común y muy necesario en nuestras sociedades. Existen en él los conocimientos básicos y esenciales de su misión central que es curar a los enfermos: son los conocimientos de los médicos. Existen también áreas tecnológicas que requieren de los conocimientos de los ingenieros: los equipos y las instalaciones son cada vez más avanzados y más complejos tecnológicamente hablando, su mantenimiento, su control y su perfecto funcionamiento pueden requerir los conocimientos de dichos profesionales. Pero el llevar un hospital en su conjunto, con sus aspectos contables, financieros, presupuestarios, organizativos, de recursos humanos, de funcionamiento de las instalaciones, de relaciones exteriores y otros, parece que es labor de los profesionales de la gestión. Si uno se plantea quien puede dirigir un hospital, es claro, que a priori, un médico no es el mejor profesional para ello, entre otras cosas porque dejaría de ser médico para transformarse en gerente. Un ingeniero tampoco parece lo más adecuado. Un MBA o un gestor profesional sería lo más indicado.

Algo parecido ocurre en los Bancos de nuestros días, no son empresas para ingenieros, aunque existan muchos ingenieros trabajando en los sistemas bancarios de todo el mundo. Con mucho éxito, por cierto, en un gran número de casos.

Por su puesto que no hablamos de las posibilidades que tiene un hombre de dedicarse a lo que quiera, procediendo de cualquier terreno del que proceda. Somos libres y lo que estudiemos los cuatro o cinco primeros años de Universidad no debe condicionar nuestra vida profesional totalmente, sobre todo en una época en la que un buen número de personas hacen más de un estudio universitario y entran en áreas de conocimientos muy diversas a lo largo de su vida.

Aunque en seguida hay que decir que los estudios universitarios que uno haga no determinan la profesión a la que uno pertenece. Ser un economista no es sólo estudiar la carrera de Económicas, por ejemplo, sino dedicarse durante años a ser un profesional de ello. Si uno estudia ingeniería, asimismo, pero no ejerce nunca, no es verdaderamente un ingeniero en términos profesionales.

Pero hablando sobre lo que son las profesiones y sobre los conocimientos necesarios en cada una de ellas, sí es cierto que las cosas deben estar más definidas en nuestras sociedades. Con frecuencia un ingeniero queda deslumbrado cuando entra en el mundo del Marketing, por ejemplo, y lo mismo ocurre cuando entra en el mundo de la Teoría Económica o en el del Management, pero nada de eso debe hacerle creer que porque estudie y le guste mucho una materia ya es profesional de ella. Porque a uno le guste la Historia, una materia que también nos atrae mucho a todos, no debe considerarse un historiador. Ser un verdadero historiador requiere años de trabajo, investigación, esfuerzo y, desde luego, una obra formal realizada.

Ser un verdadero profesional de algo es mucho más, y mucho más difícil, que hacer unos determinados estudios universitarios

4.- Hay también cuestiones relacionadas con el tipo de conocimientos de los ingenieros y de los gestores. Durante mucho tiempo se ha creído que la gestión no requería formación específica. No se sabía muy bien los conocimientos concretos que debía tener un gerente o gestor, mientras que era muy claro lo que tenía que saber un ingeniero. La gestión por otra parte, como llevar una familia, se consideraba un tipo de conocimientos que todos teníamos naturalmente, particularmente si uno había hechos unos estudios superiores intensos como la ingeniería. No hay que olvidar desde luego que la ingeniería ha existido desde siempre como oficio y que las primeras Escuelas de Ingeniería proceden de mediados del siglo XVIII, mientras que los estudios formales de gestión se han concretado en épocas mucho más cercanas a nosotros.

También ha habido dudas sobre la extensión, dificultad, solidez e importancia de los conocimientos. La ingeniería se ha considerado siempre algo difícil, basado en conocimientos muy profundos sobre las ciencias fundamentales, que requiere capacidad de comprensión, demostraciones a veces conceptualmente complejas, y que entre otras cosas necesita fuerte bagaje matemático. La verdad es que hay algo de cierto en ello, ya que el Management, por ejemplo, tiene muy pocas cosas de difícil comprensión y muy pocos conceptos difíciles de entender. A cambio tiene otras dimensiones relacionadas con la intuición, con la racionalidad y el sentido común, con el manejo de personas, con el liderazgo y con la toma de decisiones, para las que los ingenieros están deficientemente preparados. Estas cuestiones son muy difíciles de manejar ya que todos dan valor a sus conocimientos aunque otros profesionales los denigren. Yo mismo, y en el terreno mismo de la Economía, he visto a un Catedrático de Matemáticas decirle despectivamente a uno de Marketing, “esa vaina que tú enseñas”. Si darse cuenta quizá de que el Catedrático de Marketing tenía sus clases llenas y él apenas tenía los estudiantes para los que era absolutamente obligatorio pasar las Matemáticas. Esas cosas pasan entre nosotros.

Todo eso ha cambiado y las cosas son hoy más precisas, aunque todavía necesiten definición. La ciencia es una cosa, la tecnología es otra, la ingeniería otra más y la gestión, una adicional que se interrelaciona con las anteriores. Todas coexisten en la empresa actual y lo harán mucho más en el futuro si nuestras predicciones sobre el futuro de la empresa y del Management son correctas.

Habrá que definir, empíricamente desde luego, quien hará qué y que profesionales serán los adecuados para las distintas tareas de la empresa actual y de la futura. Un aspecto resulta muy obvio: la tecnología estará cada vez más presente en todo tipo de empresas, no sólo porque entraremos en nuevas etapas de fuerte evolución tecnológica similares a las de la industrialización temprana, sino porque la tecnología estará presente como infraestructura básica de todo tipo de empresas. Esto último lo estamos viendo ya con Internet y las TIC. Llevar hoy una empresa de cualquier tipo exige un sistema informático cada vez más poderoso y cada vez más entrelazado con toda la actividad empresarial. Yo mismo he escrito que Management es hoy, “conseguir hacer cosas a través de otras personas y a través de las Tecnologías de la Información”.

Cada vez resultará más raro un alto directivo que no esté conectado a Internet, que no utilice personalmente el ordenador y el e-mail y que no haga uso continuo de los I-phone, I-pad y similares. En poco tiempo serán expulsados de sus puestos si no se adaptan a todo esto.

Más aún, los directivos tienen que conocer a fondo las Tecnologías de la Información y la Comunicación y no ser esclavos de los informáticos, por ejemplo, o estar sometidos a su dictadura, como hoy se comprueba que ocurre en muchas empresas. Ser analfabeto tecnológico en estas materias será inaceptable, por mucho que el directivo conozca las tecnologías del automóvil, de la electricidad, del refinado del petróleo o cualquier otra relacionada con la actividad de su empresa.

5.- A todo esto se refiere el Tecnomanagement. Tal como hemos discutido en clase el Tecnomanagement es el lugar de encuentro de la tecnología y la ingeniería, por un lado, y de la gestión, por otro. Los ingenieros deben saber Management y los MBAS deben saber de Tecnología, muy especialmente de las TIC que penetran horizontalmente todas las actividades de la empresa y las permean verticalmente.

Yo no es que sea muy partidario de nuevas palabras y de hecho utilizo la de Tecnomanagement con diversos recelos, pero es probable que Tecnomanagement sea la nueva denominación de Management o la denominación del Management del Futuro.

En cualquier caso sí que creo que los MBAs deben entrar en y conocer la, tecnología y la ingeniería, y los ingenieros aprender de Management. Sobre todo aquellos de las dos profesiones que tengan claro que les interesa el mundo de la dirección y el emprendimiento.

Se evitaría así la existencia de “agujeros negros” en ambas profesiones. Con frecuencia un profesional de la gestión tiene dificultades para relacionarse con los ingenieros por considerar una materia insondable la técnica sobre la que hablan. Lo mismo ocurre, o puede ocurrir, con los ingenieros cuando los MBAs hablan de finanzas, de aprendizaje organizacional, de estrategia o de liderazgo. Ambos grupos de profesionales, por otra parte, pueden tener problemas para ascender y ocupar puestos de alta responsabilidad por su desconocimiento de las materias que no han estudiado.

5.- El último aspecto nos lleva directamente al tema de la Empresa del Futuro y el Management que será necesario para llevarla. Hemos visto en clase diversos aspectos sobre este tema, entre otros, la labor llevada a cabo en los últimos tiempos por Gary Hamel en su libro “El Futuro del Management”. Se trata de un autor notable que ha sido responsable, solo y en compañía de otros autores como C. K, Prahalad, de importantes aportaciones en el mundo del Management. Su libro “Liderando la Revolución” fue un best seller que sin embargo le trajo un cierto descrédito al defender en él con mucho énfasis el estilo de gestión de Enron poco antes de que esta empresa resultara ser uno de los fraudes más grandes de la historia y su directivos los más grandes trasgresores de todos los tiempos. Algo parecido creo yo que está pasando con su afán de definir el Management del Futuro como una mezcla de la buena voluntad, las buenas intenciones, la preocupación social extrema y de la labor de las Hermanitas de los Pobres. Muchas de sus propuestas están recogidas en las 25 conclusiones alcanzadas por un grupo de expertos en Half Moon Bay. Un conjunto muy elevado de propuestas como para poder concluir que todas están mal, pero que en mi opinión pecan de un gran desenfoque.

Hablaremos más delante un poco más del Management del Futuro.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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