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Teilhard de Chardin y la Noosfera

El capítulo 8 del libro de Christof Koch que venimos comentando en los últimos posts se dedica al tema de la “Integración de la Información y el Cerebro”. Trata en él las teorías ya comentadas de Giulio Tononi sobre la “Información Integrada” como base de las ideas abstractas y de la consciencia. Hacia su final se enfrenta al tema del pampsiquismo y a las aportaciones especulativas de Teilhard de Chardin, incluidos sus dos conceptos más importantes de Noosfera y Punto Omega. Las relaciona con Internet y aventura en términos para mi muy simplistas de que sólo la complejificación y la interconexión mecánicas de circuitos lleve a la inteligencia, la posibilidad de que la Red sea ya más compleja que el cerebro humano y pueda pronto interpretarse como una verdadera Noosfera, o capa de inteligencia y pensamiento superpuesta a la geográfica que constituye el planeta Tierra y a la biológica que forman el hombre y los animales. Por mi parte aporto algunos puntos de vista adicionales que termino de explicar en el siguiente post de esta serie

(Continuación)

Mi segunda consideración general sobre el libro “Consciousness” de Christof Koch tiene que ver con su referencia al jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881 – 1955) y a dos conceptos básicos que éste destacado personaje utilizó en sus escritos: Noosfera y Punto Omega.

Ya hemos dicho que el libro de Koch es comprensivo y con gran amplitud de miras. Es decir, no es exclusivamente científico como era su anterior libro, “La Consciencia. Una aproximación neurobiológica”, sobre el que también hemos hablado en posts anteriores. Se le escapan, de hecho, muy pocas cosas actuales, desde las más científicas a las filosóficas, las tecnológicas e, incluso, las de ciencia ficción. Koch trata muchos aspectos que nos preocupan a todos sobre el cerebro, la mente y la consciencia, y lo hace desde su bagaje de católico practicante hasta no hace muchos años. Como bien explica, se crió en una familia muy católica y él mismo vivió en tal fe y vio crecer a sus propios hijos en ella. La ciencia lo hizo abandonarla pero su abandono no es formal ni total. Declara en alguna parte de su libro que todavía va a misa de vez en cuando.

Explica también su larga relación, no sólo profesional sino personal, con Francis Crick, un investigador ateo profundo desde muy niño que en alguna época de su vida fue muy beligerante contra las religiones y consideraba que se debería eliminar totalmente de nuestras sociedades la idea de Dios. Koch dice que nunca sus creencias dieron lugar a problema alguno entre ellos y que jamás hablaban de ellas ni siquiera en las reuniones más amigables con Crick y su mujer.

Hemos dicho ya que uno de los atractivos de Christof Koch para alguien como yo con vivencias católicas muy parecidas a las suyas, es que siempre va por delante en todas las preocupaciones, dudas e incógnitas sobre lo que somos y lo que hacemos en este mundo, que muchos compartimos. El miedo profundo a la nada absoluta que tanto sueño nos quitaba de jóvenes también se lo quitaba a él y sin duda su no creencia actual en Dios no es porque no existan motivos para pensar en causas sobrenaturales o de naturaleza desconocida, sino porque la ciencia no encuentra sitio para Él en sus explicaciones. Es la ya muy vieja contestación del matemático, físico y astrónomo francés Pierre-Simon Laplace (1749 – 1827) a Napoleón cuando le preguntó por qué nunca citaba al Creador en sus explicaciones sobre el Universo: “Sire, nunca he necesitado esa hipótesis”.

No es extraño por tanto que Koch se de de bruces en un momento determinado de su libro con la figura de Teilhard, pero hay que decir también que no es sólo debido a sus raíces religiosas. Las ideas del famoso jesuita francés vuelven a estar de moda y son muchos los autores actuales que se refieren a ellas y las usan en sus explicaciones.

Teilhard, como bien se sabe, fue un jesuita, paleontólogo y filósofo francés que aparte de trabajar en proyectos de paleontología diversos hizo aportaciones interesantes y muy particulares sobre la teoría de la evolución. La Iglesia Católica nunca vio con buenos ojos su obra y desde el punto de vista de la ciencia se prestó poca atención a ella, precisamente por ser considerada poco científica y muy especulativa. Sus escritos y su pensamiento se difundieron a partir de su muerte en 1955 y fue en 1958 cuando por un decreto del Santo Oficio se requirió a las congregaciones religiosas, principalmente a los jesuitas, retirar de sus bibliotecas todas sus obras.

Según ha establecido el biólogo Francisco J. Ayala (1934 – ), antiguo fraile dominico español, nacionalizado norteamericano y profesor hoy de la Universidad de California en Irvine, son cuatro las aportaciones básicas de Teilhard: 1) destacar el tiempo como cuarta dimensión a la hora de estudiar la evolución del hombre; 2) la evolución no se concreta sólo en la materia sino también y muy fundamentalmente en el pensamiento, por lo que la evolución debe considerarse como un proceso con propósito, sentido y destino; 3) dicho sentido involucra a la materia y al pensamiento (considerado como algo espiritual) y pasa por la complejificación y por la adquisición de consciencia, de tal manera que a más niveles de complejidad mayores niveles de consciencia; y 4) la ley complejidad-consciencia que propuso significa que la unión armonizada de las consciencias de los seres humanos terminará creando una superconsciencia o una Noosfera, término acuñado por el científico ruso Vladímir Ivánovich Vernadski (1863 – 1945) para designar la aparición de una posible capa consciente en La Tierra por encima de la geosfera y de la biosfera. Todo nuestro mundo, según Teilhard y de acuerdo con su ley, tiende hacia un Punto Omega de máxima consciencia que constituye su destino.

Todo ello tiene alguna relación con el “pampsiquismo”, es decir, con las creencias religiosas y filosóficas que sostienen que toda realidad tiene naturaleza psíquica y que la materia y las cosas materiales son manifestaciones de la psique o alma. Hay que tener cuidado con esto porque Teilhard era al fin y al cabo un científico y sus ideas se utilizan hoy a la luz de avances e hipótesis nuevas muy serias, mientras que el pampsiquismo y conceptos relacionados con él como el hilozoísmo, el animismo y el panteísmo, forman hoy parte de las creencias de sectas diversas y del New Age.

(Continúa en el post que sigue)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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