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El telégrafo como innovación y conclusiones sobre los procesos de innovación

Como tantas veces se ha dicho en este blog, no es la historia de las innovaciones científicas y tecnológicas  lo que más interesa. Para consultar dicha historia hay multitud de manuales y autores con explicaciones bien estructuradas e infinidad de detalles. Nos interesan otros aspectos tales como la interrelación de dimensiones diversas de los fenómenos de innovación, los impactos que las nuevas tecnologías han introducido en la sociedad, los cambios de actitud de las personas y las nuevas interpretaciones de nuestro mundo que terminan difundiéndose entre los hombres. En este post se analizan aspectos básicos de los procesos de imaginación, creatividad, invención e innovación, tal como se deducen de la introducción del telégrafo y la comunicación a distancia de las personas.

20070821klpinginf_23.Ees.SCOEn 1844 la primera red telegráfica de América comenzó a funcionar con éxito y multitud de redes comenzaron a construirse por todo el país en poco tiempo.

Inicialmente Morse quería vender al Gobierno Federal americano su patente por una elevada cantidad creyendo además que lo contratarían para instalar y dirigir una red pública nacional de telegrafía. El Congreso americano de la época, poco intervencionista en temas económicos y defensor de la iniciativa privada, no aprobó la creación de tal red pública, con lo que Morse se vio obligado a instalarla él mismo a través de su empresa. Incorporó a ella al experto en negocios Amos Kendall (1789-1869) el cual fue decisivo. Ante la demanda de redes a lo largo de un país tan extenso como los Estados Unidos, Kendall propuso la idea licenciar la patente, lo que resultó ser un impresionante negocio.

La conclusión fue que en pocos años todos hicieron grandes fortunas. Morse fue probablemente el que más lo consiguió pero también los demás, especialmente Ezra Cornell, enriquecido con la instalación de postes y tendidos eléctricos. Ambos, Morse y Cornell, fueron grandes filántropos al final de sus vidas y el segundo financió la creación de la Universidad que lleva su nombre.

Nos hemos extendido más de lo previsto en recorrer la historia del telégrafo y nos queda todavía algunas notas sobre el teléfono y su inventor Alexander Graham Bell, antes de revisar la labor de Marconi, Edison, Tesla y otros, responsables de la gran difusión de la electricidad y el electromagnetismo.

Y eso que, como decimos insistentemente, este blog no tiene como objetivo la historia de la tecnología, sino, como también venimos indicando, la indagación sobre aspectos tales como:  la evolución intelectual de los científicos e inventores, la de los individuos que acceden a conocer sus obras, los detalles de los  procesos de invención e innovación, los componentes del éxito de las innovaciones científicas y tecnológicas y de forma general, el impacto que las nuevas concepciones científicas y nuevas tecnologías producen en la sociedad.

En estos últimos sentidos la revisión realizada muestra varios aspectos interesantes:  1) los avances científicos y sobre todo los tecnológicos se producen gradualmente, uno lleva a otro en un proceso de aprendizaje y mejora; 2) la ciencia que es el descubrimiento de nuevos fenómenos, la formulación de la leyes que los rigen y su demostración, no es siempre el primer paso para un desarrollo tecnológico; ambos procesos suelen producirse en paralelo y muchas veces los segundos se producen antes que los primeros aunque los inventores no conozcan en profundidad las leyes físicas de un determinado fenómeno; 3) en los dos procesos, los científicos y los tecnológicos, pero sobre todo en los segundos, la prueba y el error es con frecuencia el método más utilizado; 4) la sorpresa y el descubrimiento de algo por casualidad ocurre bastante a menudo; 5) la afición, el interés, la curiosidad y el conocimiento de tecnologías nuevas  llevan  a la invención y a las aplicaciones; 6) los científicos y los tecnólogos son gente notable en capacidad intelectual, inteligencia, vocación, capacidad de emprendimiento, sentido empresarial y ambición, entre otras características personales; 7)  hay una serie de pasos intermedios que llevan a una  innovación, entre ellos, la imaginación, la creatividad, la invención y la innovación propiamente dicha;  8) como la innovación es algo deseable, nuestras sociedades han creado incentivos como el sistema de patentes; 9) la última en sentido muy específico significa la introducción y el éxito de algo en los mercados de forma que genere actividad económica, eche raíces y se mantenga en la sociedad; 10) la innovación o introducción de una nueva tecnología, un nuevo producto o un nuevo servicio en la sociedad, es un proceso complejo y con requerimientos muy variados como la inversión, el sentido empresarial, la capacidad de emprendimiento, el marketing y otros; 11) una vez en marcha una innovación surgen impactos diversos en la sociedad, comenzando por la aparición de nuevas profesiones y nuevos puestos de trabajo, además de la creación de empresas y organizaciones diversas entre ellas las de regulación, legislativas y otras; y 12) a partir de un determinado punto crítico en la adopción de una innovación(o familias de innovaciones, se producen cambios culturales, nuevos hábitos y costumbres, nuevas formas de vida e, incluso, a su debido tiempo, nuevas interpretaciones sobre nuestro mundo y lo que hacemos los hombres en él, o nuevas cosmovisiones.

 

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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