Sunrise, Blue Ridge Parkway

Terrorismo, piratería y otras formas de violencia

Seguimos analizando algunos de los fenómenos actales que afectan a la seguridad del país

El terrorismo es un fenómeno causante de conflictos y generador claro de inseguridad. Hay terrorismos específicos como los de carácter nacionalista activos en países muy variados, pero el terrorismo de mayor importancia y alcance es el denominado terrorismo yihadista salafista. Para el mundo en su conjunto todos los terrorismos son preocupantes pero el yihadista, a veces denominado entre nosotros como “terrorismo internacional” para no adscribirlo a algo como el Islam, constituye una amenaza seria, hecha realidad como se sabe, con ataques tan crueles como los del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, el del 11 de marzo de 2004 en Madrid y el del 7 de julio del 2005 en Londres, así como con numerosos atentados anteriores y posteriores que tuvieron como objetivo, hoteles e intereses turísticos (Bombay), embajadas y acuartelamientos americanos en distintos puntos del mundo.

Dentro de ese panorama España se siente especialmente amenazada por el terrorismo yihadista por tres motivos fundamentales: uno, por haber sido señalada como objetivo de los ataques terroristas desde mediados de los 90 y mucho más directamente desde cinco meses antes del atentado del 11-M al convertirla el mismo Osama ben Laden en blanco declarado a través de un comunicado ampliamente difundido en la prensa de todo el mundo; dos, por haber sido incluida una parte de España en los objetivos de liberación territorial de pretendidos antiguos territorios históricos musulmanes por Ayman al Zawahiri, subalterno preeminente de Ben Laden; y tres, por existir un contencioso larvado entre España y Marruecos en relación con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y más ligeramente con el archipiélago de las Canarias, que han hecho suyo las organizaciones terroristas.

España sufre además de terrorismos internos, especialmente el procedente de la organización terrorista vasca ETA que constituye una amenaza clara para la sociedad en su conjunto y para el Estado. La lucha contra esta organización está en manos de la policía y las fuerzas del orden público, pero las Fuerzas Armadas Españolas (FAS) han sido objeto de sus ataques en distintas épocas de su largo periodo de existencia.

Dentro de los riesgos procedentes del terrorismo habría que incluir también el tema de la proliferación, con especial referencia a las armas de destrucción masiva, incluyendo las químicas, las biológicas y, quizás en el futuro si la proliferación nuclear continúa, las nucleares. Aunque Rafael Calduch, un experto en estos temas, explica tras analizar diversos informes internacionales: “que atendiendo al tipo de violencia empleada en los atentados terroristas, tanto domésticos como internacionales, se aprecia un claro dominio del uso de bombas y explosivos, seguido de los ataques armados, generalmente indiscriminados contra la población civil, demostrándose con ello la incapacidad de los grupos terroristas para desencadenar la escalada hacia la violencia armada y el conflicto bélico, junto con su voluntad de magnificar su violencia mediante un alto grado de victimización que asegure su difusión mediática”.

La piratería, por último, es otro de los tipos de violencia a los que España se está viendo sometida. Hasta hace poco los incidentes parecían reducirse al ámbito del Estrecho de Malaca, pero ha comenzado a surgir en otros lugares como las bocas del Amazonas, el Golfo de Guinea y el Cuerno de África. Todo hace suponer que veremos un incremento en el número y gravedad de estos incidentes, así como de las áreas afectadas. La razón es simple: embarcaciones neumáticas, motores fuera borda, fusiles de asalto y lanzagranadas son abundantes y baratos en el mercado internacional, y eso es todo lo que se necesita para establecer un lucrativo negocio de piratería desde el punto de vista material. Las condiciones políticas y el personal deseoso de ganarse la vida de ese modo los proporcionan la multitud de estados fallidos – y los consecuentes “mares fallidos” – que el desorden mundial está produciendo.

Los intereses españoles han sido ya afectados por este fenómeno y nuestras fuerzas armadas han intervenido e intervienen en la actualidad en su eliminación De momento parece que la piratería puede ser un problema relativamente fácil de resolver, pero no es descartable que crezca y se extienda a otras regiones, igual que el crimen organizado y las mafias.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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