550601-672419.jpg

Transhumanismo y hombre posthumano (II)

La cuestión por tanto es, si el hombre actual puede evolucionar hacia algo distinto a lo que llamamos “posthumano”, si tal posibilidad está cercana y, si es así, en qué consistirá tal evolución. Tratar este tema en profundidad trasciende de forma importante este blog, aunque a ello hayamos venido refiriéndonos desde el principio de estas notas. Sin pretender agotar el tema, ni profundizar en él, algunos comentarios adicionales pueden ser útiles.

El hombre posthumano es visto por los más extremistas como una especie distinta a la humana. Será producto en parte de la evolución iniciada por el hombre a través de las tecnologías NBIC, pero resultado final de una ruptura en el proceso de evolución en el que las máquinas habrán tomado el control. Se trata de una visión un poco fantástica de las cosas, muy usada en el mundo de la ciencia ficción, pero muy improbable, sobre todo si el futuro al que nos referimos es el abarcado por el presente siglo.

Otras versiones del hombre posthumano resultan más probables. Se trataría de un hombre mejorado en sus características actuales corporales y mentales. Un hombre sin enfermedades genéticas, con otras enfermedades rápidamente curadas y con una esperanza de vida considerablemente aumentada. Adicionalmente, un hombre dotado de órganos (artificiales o naturales) mucho más poderosos que los actuales y poseedor, sobre todo, de un cerebro manifiestamente enriquecido en comparación con el más privilegiado cerebro del presente. Tanto por la implantación de microchips como por el efecto de nanobots circulando por su sangre y, por supuesto, por el efecto de una biotecnología que permitirá actuar sobre los genes y la transmisión esencial que llevan consigo. Una biología ayudada por la nanotecnología y por la inteligencia artificial que permitirá no sólo la clonación del ADN, sino quizás, la propia clonación humana.

Hay muchos a los que repugna esa posibilidad de un hombre modificado en sus características naturales, pero hay otros que lo consideran inevitable, sobre todo si se tiene en cuenta que las nuevas tecnologías pueden tener impactos positivos sobre la salud y la vida en general.

No habría mucho problema en admitir el desarrollo y uso de las NBICs en lo que se refiere a sus aspectos positivos, el problema está en que, según advierten muchos científicos, los peligros de la manipulación de la fisiología del hombre son enormes. La posibilidad de crear monstruos es cierta y las contingencias negativas relacionadas con los nanobots, la inteligencia artificial aplicada al cerebro y las múltiples simbiosis hombre-máquina posibles, muy probables.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Deja tu comentario