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Una Internet combinación de lo virtual y lo real

Se continúa en este post resumiendo el artículo de Lee Rainie y Barry Wellman, resumen a su vez de su libro “Networked”, publicado en el último número de la revista “The Futurist”. Estos dos autores consideran que en el futuro habrá muchos cambios en Internet y en su utilización y se refieren a los más importantes, un resumen de los cuales se recoge en lo que sigue. No creen que los hombres se inclinen por lo que sería una vida en el Metaverso, es decir, en el mundo virtual del interior de la Red. Más bien creen que los hombres harán un uso avanzado y razonable de ésta en el que lo real y lo virtual se combinarán armoniosamente.

(Continuación del post anterior)

Lo indicado al final del post anterior son buenas noticias para las personas que pensamos que hay cosas que no deben cambiar en el hombre y para las que consideramos a Internet y a todas las innovaciones como instrumentos para la mejora de su vida y la de las sociedades por él creadas.

Internet, no obstante, cambiará de forma destacada en el futuro. Los autores se refieren a varias áreas en las que los cambios serán importantes. Mencionan, por ejemplo, la intensa actividad en Silicon Valley y en muchos otros sitios en relación con nuevas aplicaciones relacionadas con la vida de las personas para ordenadores, smartphones, tabletas y otros terminales, a través de las cuales los individuos conseguirá información y conocimientos de gran valor accediendo a bases de datos, plataformas, productos e incluso objetos, que se habrán hecho mucho más “inteligentes” ellos mismos.

Recogen también los avances que se producirán por la extensión a todos los lugares y objetos de la capacidad de cálculo o computación. Es lo que llaman el “internet de las cosas” (o “everyware”), lo cual describen como la interacción ordenador-ser humano que va más allá de la computación personal hasta un entorno de objetos capaces de procesar información y formar parte de redes que los interrelacionan entre ellos y con los humanos. Todos los objetos serán capaces de procesar y de compartir información, desde los electrodomésticos, hasta las redes eléctricas, de gas y agua así como los vestidos y las joyas, los coches, los libros, los muebles y las viviendas. Y no solo acumularán información y la procesarán sino que aprenderán lo que la gente necesita.

El incremento sin límite de la capacidad de cálculo y la no necesidad de ordenadores como los actuales al estar todo en la “nube” (“cloud”), son otros de los aspectos que mencionan los autores en su libro, indicando además que tales avances harán que los mundos virtuales sean más asequibles y más atractivos. Reconocen estos fenómenos pero indican que la experiencia que se tiene hasta ahora demuestra que la gente se inclina más a usar las redes e integrarlas con sus necesidades en la vida real que a sumergirse totalmente en los mundos virtuales. Con una sola excepción, dicen, la de los aficionados a los juegos de ordenador.

Reconocen, no obstante, que Internet puede evolucionar en dos grandes direcciones opuestas una a la otra y establecen unos interesantes escenarios para cada una de ellas. Se trata del “Escenario 1: Colaboración de los Agentes en una Realidad Aumentada” y “Escenarios 2: Un Mundo Vallado y Vigilado”. El primero más rico, variado y libre, y el segundo con más limitaciones y controles.

Confían que sea el primero el que finalmente se desarrolle y para ello esperan que lo que llaman la “Triple Revolución” – en las Redes Sociales, en Internet y en las Conexiones Móviles—evolucione adecuadamente

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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