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Una referencia a la situación española desde el punto de vista de la seguridad y la conflictividad potencial

España presenta rasgos, problemas y dificultades relacionados con la seguridad y defensa de sus intereses de carácter internacional al ser un país occidental, desarrollado, perteneciente a la Unión Europea, miembro de La ONU, y formar parte de la Alianza Atlántica, además de tener acuerdos y compromisos diversos con un número elevado de países

Pero, existen otras cuestiones más específicas y cercanas a las que ha de prestarse atención. Alguna se deriva de su situación geográfica en la frontera sur de Europa y de su carácter fronterizo también en términos de cultura y civilización y en términos de desarrollo económico. Otros de su excesiva dependencia energética del exterior del país, y de su clima mediterráneo en gran parte, pero extremo en algunas zonas y con frecuentes sequías. A continuación se describen algunas consecuencias destacadas de estas circunstancias.

Inmigración

España sufre en la actualidad y desde hace varios años una fuerte presión migratoria. Una parte importante es de origen africano, y aunque su destino final sea en muchos casos otros países de Europa, España está en el camino hacia ellos y no es un mal sitio para probar fortuna en cuanto a encontrar trabajo y buscar asentamiento. La frontera entre España y Marruecos separa la mayor diferencia en renta per cápita del mundo. El producto interior bruto per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo (PPP) es de unos 31.300 dólares; mientras que el de Marruecos es de sólo 4.100 dólares, casi ocho veces menos. Como comparación, la misma cifra para los Estados Unidos es de 3,5 veces la de Méjico, es decir la mitad que la diferencia hispano-marroquí. Un simple cálculo aritmético nos dirá que para que Marruecos alcance a España en veinte años debe crecer alrededor del 11% anual por encima del crecimiento español, sea éste el que sea entre el 0% y, por ejemplo, el 3%. Como bien sabemos crecimiento continuado del 11 al 14% es algo inédito y decididamente difícil. Incluso China, actual ejemplo de crecimiento económico alto y continuado en el tiempo, crece alrededor de lo que se considera un asombroso 10% anual, y ciertamente nadie apuesta porque dure veinte años.

España, por otra parte, no es la nación más rica de la Unión Europea, de hecho se encuentra ligeramente por debajo de la media europea por países, y Marruecos no es ni remotamente la más pobre de las naciones africanas, realmente es la séptima de un continente de 53 estados. La atracción que sienten las masas más pobres de África por tanto es ejercida por Europa en su conjunto, con la particularidad de que España es una de las entradas naturales de los africanos a Europa, por lo que el país se enfrenta a dificultades añadidas. Las previsiones son que el flujo migratorio de las masas más pobres de África hacia Europa continuará durante más de una generación.

Un África superpoblada, con una distribución demográfica enormemente abultada en las edades jóvenes, que es previsible permanezca o incluso se acentúe con los nuevos planes de vacunación y otras mejoras sanitarias reductoras de la mortalidad infantil, cercana geográficamente a una Europa rica, que asu vez tiene una distribución demográfica hinchada por arriba a causa de la baja tasa de natalidad y excelentes sistemas de salud pública, continuará llenando de emigrantes el Estrecho de Gibraltar y las aguas de Canarias.

Pero no son los africanos los únicos inmigrantes en España, bien sea como puente hacia el corazón de Europa o como destino final. Los sudamericanos son incluso más numerosos que los africanos hoy en España. El relativo boom económico vivido por el país en los últimos diez años y las diferencias en riqueza son los principales factores impulsores de ese proceso, pero en este caso hay un componente como el idioma que hace a España atractiva por sí misma, comparada con Europa central.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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